El Foro Social Catalán en perspectiva
Josep Maria Antentas y Esther Vivas | Crisis y respuestas en la red. Anuario de movimientos sociales 2009, Icaria editorial
El Foro Social Catalán (FSCat), celebrado del 25 al 27 de enero del 2008 en Barcelona, fue una iniciativa exitosa que superó las expectativas de buena parte del núcleo promotor y de aquellos que habían seguido más de lejos el proceso organizativo. El balance positivo se debe al número de participantes, al interés y a la calidad de muchos de los debates, a la dinámica preparatoria y al buen clima político mantenido durante todo el Foro. En el presente artículo analizamos retrospectivamente esta experiencia y apuntamos algunas reflexiones más generales sobre los foros sociales.
La Jornada del 26 de enero
El FSCat tuvo lugar en el marco de la jornada internacional de acción descentralizada convocada por el Consejo Internacional del Foro Social Mundial (FSM) el 26 de enero (26E). La decisión de no realizar el año 2008 otra edición del Foro Social Mundial, como en ocasiones anteriores, y llevar a cabo una jornada internacional descentralizada, obedecía a la constatación de que un ritmo tan elevado de foros sociales (al FSM hay que añadirle las ediciones continentales y varias iniciativas temáticas) suponía una inversión de esfuerzos y energías excesivas por parte de las organizaciones implicadas, con lo cual se corría el riesgo de sacar fuerzas de luchas y campañas concretas y de contribuir a un creciente alejamiento entre el proceso internacional del Foro Social Mundial y las luchas reales. El llamado internacional para el 26 de enero se dio en un momento de cierta desconexión de los movimientos sociales catalanes (y más en general del conjunto del Estado español) respecto a la dinámica internacional del proceso de los foros sociales, con la excepción de algunas ONGs y determinadas campañas sectoriales con vínculos internacionales como la de la deuda.
Hay que tener en cuenta que en la fase de expansión del movimiento “antiglobalización”, tras Seattle en 1999, y de ascenso del proceso de los foros sociales a partir del 2001, los movimientos sociales catalanes tuvieron una participación notable en las movilizaciones internacionales como las contracumbres de Praga, Niza o Génova, y en las ediciones del Foro Social Europeo, desde Florencia en noviembre de 2002 hasta Londres en octubre de 2004. En estos últimos años, sin embargo, se ha dado una creciente desconexión respecto a estas dinámicas internacionales, como consecuencia de la pérdida de centralidad del movimiento “antiglobalización”, de “nacionalización”, “localización” y fragmentación de las resistencias y de disminución del interés hacia el proceso de los foros una vez “el efecto novedad” ha pasado.
El alcance e impacto de la jornada fue muy desigual a escala mundial, si bien en términos generales el balance general de la misma fue modesto, como por otra parte ya se vislumbraba previamente. Aún así, en el caso concreto del Estado español las iniciativas entorno al 26E fueron bastante significativas, destacando en particular el Foro Social Catalán y el Foro Social Mundial 2008 en Madrid, que fueron las más masivas y las de mayor impacto. Hubo actividades, sin embargo, en muchos otros lugares, como Santiago de Compostela, Granada, Valencia, Las Palmas de Gran Canaria, Mallorca y Sevilla.
La dinámica de organización de las iniciativas en motivo de la jornada internacional de acción descentralizada en el Estado español fue muy dispar y sin ninguna articulación a nivel estatal. Pero globalmente el balance de la jornada fue positivo, más de lo que podía preverse. En algunos lugares el proceso preparatorio de cara al 26E se prolongó durante más de medio año, como fue el caso del Foro Social Catalán, mientras que en otros sitios, la mayoría, se empezó mucho más tarde. Lo mismo vale con relación a las confluencias generadas. Mientras en algunos sitios la dinámica arrastró e implicó a buena parte del tejido social local, nacional y/o regional, en otros la participación real de las organizaciones fue más limitada. Otro aspecto a tener en cuenta es el tipo de actividades planificadas. En algunos lugares como en Madrid y Barcelona se realizaron iniciativas de un cierto calado, mientras que en otros lugares las actividades fueron más bien simbólicas (Antentas y Vivas, 2008a y 2008b).
Esta disparidad de situaciones responde a varias causas como por ejemplo la trayectoria previa local, nacional o regional en el impulso de marcos de trabajo amplios y unitarios; el cómo o quién lanzó la propuesta de movilización en motivo del 26E; o simplemente la coyuntura social y política en cada lugar y el estado de los movimientos sociales. Lo que, sin lugar a dudas, se consiguió en la jornada del 26 de enero allí donde se celebró fue reactivar espacios de trabajo más o menos unitarios; fomentar debates y discusiones entre distintos colectivos; instar a la movilización pública y en la calle; vincularse simbólicamente a una jornada internacional; y conseguir, con mayor o menor medida, un cierto eco mediático.
Un contexto difícil para los movimientos catalanes
El FSCat tuvo lugar en un contexto difícil para los movimientos sociales catalanes, marcado por el fin de las grandes movilizaciones del periodo 2000-2004 y por una fuerte tendencia a la dispersión y fragmentación. En los últimos tiempos, se han dado numerosos conflictos y protestas pero en general estos han sido muy defensivos, aislados, con una base social reducida y con dificultad para trascender a sus núcleos impulsores y a los sectores organizados. Aún así, podemos señalar ciertas excepciones como algunas campañas en defensa del territorio, en particular la iniciativa No a la MAT, o las movilizaciones por una vivienda digna (aunque éstas perdieron ya en los meses anteriores al FSCat buena parte de su impulso ya sea por las dificultades de mantener un movimiento en alza en el tiempo como por el impacto propagandístico de las medidas de escaparate promovidas por el gobierno del PSOE). De todos modos, pese a la dispersión de las resistencias y la pérdida de su carácter de masas, en estos últimos años se han dado numerosas iniciativas significativas a pequeña escala, “por debajo”, (algunas luchas sindicales combativas, protestas barriales, experiencias de economía solidaria, medios de comunicación alternativos, iniciativas editoriales…) que han demostrado la existencia de un franja social combativa frente al neoliberalismo y que puede ser la base para un nuevo impulso. El impacto de la crisis que ha estallado a finales del 2008 hará precisamente aumentar las tensiones y los conflictos sociales, aunque en primera instancia desde posiciones muy defensivas.
Más en general, el FSCat llegó en contexto global marcado, desde el año 2004, por la pérdida de centralidad de las movilizaciones internacionales vinculadas al movimiento “antiglobalización”.Un movimiento que fue perdiendo capacidad aglutinadora y unificadora, en un marco de auge y multiplicación de las luchas concretas frente al neoliberalismo y de mayor dispersión sectorial y “localización” y “nacionalización” de las mismas. Un escenario, en definitiva, marcado por una crisis de perspectivas por parte del movimiento “antiglobalización” y del proceso del Foro Social Mundial (FSM), sobre la cual nos referiremos más adelante en este artículo.
Un foro de perfil unitario y militante
El Foro Social Catalán empezó a prepararse en junio de 2007, a raíz del llamado del Consejo Internacional del Foro Social Mundial para celebrar una jornada internacional descentralizada el 26 de enero del 2008. La convocatoria en Catalunya fue realizada formalmente por Arcadi Oliveres y rápidamente atrajo a un amplio espectro de organizaciones que dieron solidez y legitimidad al proyecto. Este abanico de colectivos implicados incluía a múltiples ONGs, sindicatos alternativos como la Intersindical Alternativa de Catalunya (que de forma recurrente es la organización sindical catalana más comprometida con las luchas y los movimientos sociales), grupos feministas, cristianos de base, organizaciones de la izquierda anticapitalista, grupos ecologistas, colectivos de la economía social y solidaria, de la izquierda independentista, plataformas locales, etc. Hay que señalar, sin embargo, la ausencia de la izquierda parlamentaria y de los sindicatos mayoritarios en todo el proceso de preparación del FSCat (pese a alguna presencia testimonial en alguna reunión preparatoria o durante el propio acontecimiento).
Aun cuando inicialmente la respuesta al llamado fue muy positiva, en términos de número y diversidad de organizaciones implicadas, con el tiempo el núcleo organizativo y la asistencia a las asambleas preparatorias se fue reduciendo (aunque se mantuvo la heterogeneidad y la pluralidad entre sus miembros) generándose una cierta incertidumbre sobre la dimensión final de la iniciativa. En un periodo de fragmentación de las luchas, de algunos intentos fallidos de creación de marcos de trabajo activistas y unitarios, de una cierta pérdida de interés por los foros sociales, y de experiencias semi-fallidas como el Foro Social Mediterráneo en junio del 2005 (que fue percibido como un proceso más bien externo a la dinámica de los movimientos sociales catalanes, sin negar su interés en términos de favorecer el contacto ente movimientos de las dos orillas del Mediterráneo) (Vivas, 2005)… parecía difícil que un “foro social catalán” fuera capaz de generar una dinámica de trabajo unitaria, radical y con capacidad de arrastre de amplios sectores sociales, como finalmente sucedió.
A grandes rasgos, podríamos señalar que el éxito del FSCat quedó patente a partir de diferentes aspectos. De entrada, en el alto número de participantes en el evento, en torno a cinco mil personas, que llenaron las más de noventa actividades realizadas que incluían desde seminarios, vídeoforos, exposiciones, juegos infantiles… Otro elemento a destacar fue la calidad de los debates. De hecho, los más de cien seminarios propuestos tuvieron que reducirse a unos 48, debido a problemas de espacio, lo que implicó la fusión y la creación de sinergias a la hora de redefinir los mismos obligando a un ejercicio de concreción y estructuración en el planteamiento de los talleres por parte de las diferentes entidades convocantes. Hay que recordar que algunos seminarios fueron organizados por varias entidades y la preparación de algunos de ellos requirió la celebración de reuniones previas, con una grado de interés variable en términos de trabajo en común entre colectivos distintos.
La organización del FSCat se basó en una dinámica asamblearia y horizontal, partiendo de la implicación voluntaria de sus miembros y optando por un modelo de foro de presupuesto ajustado y autofinanciado. La estructura del acontecimiento respondió a este carácter “horizontal”, optando por la organización de diferentes seminarios en paralelo y en “igualdad de condiciones” y huyendo de la celebración de grandes conferencias y ponencias magistrales. Los días previos a la celebración del foro en Barcelona se realizaron iniciativas descentralizadas en diferentes municipios como Sabadell, Castelldefels, Tarragona… que permitieron “calentar motores” y llevar la experiencia del FSCat a nivel más local. Pese a que la extensión territorial del proyecto hubiese podido ser más exhaustiva, hay que valorarla como buena, especialmente, si tenemos en cuenta el poco tiempo con el que se contó y las limitaciones de los efectivos dedicados a realizar esta tarea.
Además, hay que señalar el buen clima de trabajo entre el núcleo promotor, pese a su heterogeneidad política y sectorial. Las formas y el discurso del FSCat fueron unitarias y radicales dando voz, sobretodo en los actos centrales, a los sectores en lucha del movimiento como los conductores de autobuses del TMB, la red de apoyo a Palestina, el movimiento feminista y la campaña a favor del aborto, etc. El perfil del FSCat fue militante y activista, el de un foro orientado a la acción. Podemos decir que desde la “contra-conferencia” realizada durante la campaña contra el Banco Mundial, el 22-23 de junio del año 2001, no había habido en Barcelona una iniciativa de este estilo comparable.
Este perfil militante y activista quedó especialmente reflejado en el éxito de la Asamblea de Movimientos Sociales que contó con una numerosa asistencia, más de 400 personas, y con la participación (activa o pasiva) de una amplia variedad de colectivos y de organizaciones representando un espectro político-ideológico muy diverso. La preparación de la Asamblea estuvo directamente ligada al proceso del FSCat, mostrando así el carácter radical y activista del mismo, que apareció como una expresión de las luchas en curso. Pese a que el núcleo promotor del proceso preparatorio de la Asamblea fue relativamente reducido, al final un amplio número de colectivos se integraron en la dinámica. La Asamblea de Movimientos Sociales se desarrolló en un clima unitario y con una clara voluntad de trabajo conjunto por parte de los asistentes, convirtiéndose en una buena tribuna para dar visibilidad a muchas de las luchas concretas que estaban llevando a cabo los diferentes movimientos sociales catalanes.
El éxito del FSCat puso de manifiesto como tras un largo periodo de fragmentación y repliegue, buena parte de las organizaciones y los movimientos sociales catalanes sentían la necesidad de “encontrarse”, de “verse” y reunir fuerzas. La conciencia de esta necesidad de sumar y de trabajar en común, en un periodo de debilidad, explica en buena medida el buen clima de trabajo unitario que presidió el Foro y el interés que despertó la Asamblea de Movimientos Sociales, incluso entre los núcleos militantes que no habían participado en su preparación. El Foro dejó buenas sensaciones y un buen estado de ánimo entre sus participantes y sirvió para inyectar energías y “recargar las pilas”.
El FSCat fue la primera actividad unitaria, amplia y exitosa de tipo general realizada en mucho tiempo que ha tenido un amplio eco y un papel federador entre los movimientos y las organizaciones sociales, tras un periodo marcado por la fragmentación y la dispersión de las luchas. Este éxito, reconocido por prácticamente todos los sectores, es uno de los mejores resultados del Foro.
Retos y perspectivas para los foros sociales
La jornada del 26 de enero llegó en un contexto marcado por crecientes incertidumbres acerca del futuro del Foro Social Mundial (FSM). Después de una primera etapa de ascenso, de aumento de su visibilidad y de creciente capacidad de atracción, el FSM atraviesa en la actualidad una crisis de perspectivas y se encuentra en situación de impasse. Éste no ha quedado al margen del reflujo experimentado en los últimos cinco años por el movimiento “antiglobalización” y por las protestas internacionales en motivo de las contra-cumbres. Aunque no haya perdido poder de convocatoria estrictamente, ha experimentado un decrecimiento de su impacto e influencia y de su condición de referente internacional.
El Foro Social Mundial necesita afrontar importantes debates sobre su porvenir para evitar caer en un proceso de repetición y rutinización, entrar en una dinámica de declive marcado (Romero, 2008) y mantener su funcionalidad en tanto que espacio de discusión y articulación de campañas y movilizaciones. Uno de sus riesgos es simplemente aparecer como algo cuya utilidad es decreciente, que se mantiene por inercia, en un momento donde el efecto novedad ya pasó y donde la etapa de “crecimiento lineal” del movimiento “antiglobalización” también. En este contexto, el Consejo Internacional del FSM decidió abrir formalmente en 2007 un proceso de debate estratégico sobre el futuro del proceso y los cambios que éste necesita (Antentas y Vivas, 2008c).
La vitalidad y autoridad simbólica del FSM, se han derivado del hecho de ser percibido como la mayor expresión de las luchas contra la globalización neoliberal. El día en que el Foro Social Mundial apareciese como un proyecto desvinculado de ellas, el proceso se deshincharía rápidamente o perdería su utilidad como instrumento para seguir avanzando en la lucha por este “otro mundo posible” del cual ha sido un estandarte muy importante, aunque con contradicciones y límites (Antentas y Vivas, 2008d).
Los foros sociales no son un fin en sí mismos, sino un instrumento al servicio de la discusión y la articulación de campañas y movilizaciones y tienen que ser vistos y concebidos como tales. Tienen sentido si ayudan a avanzar en esta dirección. Desde su nacimiento en el año 2001, los foros sociales han actuado como un cierto polo unificador y como un espacio de convergencia de solidaridades (Rousset, 2008). Si bien éstas sean aún frágiles, a menudo poco duraderas y en muchos casos limitadas al terreno simbólico. Los foros no han generado automáticamente un refuerzo de las luchas concretas contra el neoliberalismo, sin embargo sí que han sido una referencia para algunas de las mismas y han servido para inspirar iniciativas diversas, contribuyendo a crear un clima más propicio al trabajo en común en los lugares donde se han celebrado.
El Foro Social Catalán no ha representado ninguna panacea o fórmula mágica para los movimientos sociales catalanes, sin embargo sí ha sido una iniciativa que ayudó a acumular fuerzas y marcó un cierto punto de inflexión en la trayectoria de los últimos años. Aunque debemos señalar que los intentos por mantener una continuidad de la Asamblea de Movimientos Sociales no acabaron de fructiferar.
En el escenario actual, los movimientos sociales catalanes tienen el doble reto de profundizar en su arraigo local y fortalecerse “por debajo” y, en paralelo, crear formas de articulación que eviten el aislamiento de las resistencias sociales a través de espacios como los foros, campañas y redes concretas. Ambas cosas son necesarias y complementarias y conviene no realizar falsas oposiciones estériles, como a veces se hace, entre trabajo “de base o local” y coordinación de las luchas.
El reto es ir pasando de las convergencias y las solidaridades simbólicas a las tangibles y al refuerzo concreto de luchas específicas. Las formas que toman las luchas reales son imprevisibles y cambiantes y la articulación de las resistencias sociales no se realiza por decreto. Se trata de un proceso dinámico, con altibajos, que requiere voluntad de trabajo común y habilitar espacios de convergencia y solidaridad que permitan la discusión mutua, crear una cultura de trabajo compartida y aprender a ver los problemas particulares desde una óptica general.
El gran reto que tenemos por delante en un periodo marcado ya por el impacto de la crisis que estalló a finales de 2008 es ir iniciando una nueva fase de ascenso de la contestación social. Ante los intentos de regulación sistémicos y de dar una salida a la crisis favorable a los intereses del capital es necesario plantear claramente otra agenda, la de una ruptura con el paradigma neoliberal desde una lógica anticapitalista. Ante las falsas “alternativas” inconsistentes, que buscan corregir los “excesos” del sistema y asegurar su viabilidad, hace falta plantear cambios reales. Es el momento de profundizar en las propuestas de alternativas de fondo y radicalizar su contenido (Antentas y Vivas, 2008e). Y de ello deben dar cuenta los foros sociales
Bibliografía
AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Icaria editorial, 2008
Antentas, Josep Maria y Vivas, Esther (2008a). “Foro Social Catalán, un impulso a las luchas” en Viento Sur 96: 117-118
Antentas, Josep Maria y Vivas, Esther (2008b). “26E: empujando las luchas” en Diagonal 71
Antentas, Josep Maria y Vivas, Esther (2008c). “El foro social mundial después de la jornada internacional del 26 de enero” en Ecología Política 35: 138-140
Antentas, Josep Maria y Vivas, Esther (2008d). “El futuro del Foro Social Mundial” en America Latina en movimiento-ALAI 429
Antentas, Josep Maria y Vivas, Esther (2008e). “Otra Agenda frente a la crisis” en Publico 15/11/08
Romero, M. “El FSM y la política: el riesgo de la extinción”en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Icaria editorial, 2008
Rousset, Pierre. “La experiencia del FSM como un nuevo marco de solidaridades” en AAVV. El futuro del Foro Social Mundial. Barcelona: Icaria editorial, 2008
Vivas, Esther (2005). “Foro Social Mediterráneo: un balance” en Ecología Política 29: 119-122
Crisis y respuestas en la red. Anuario de movimientos sociales 2009, Icaria editorial
*Antentas, JM. y Vivas, E. (2009) “El Foro Social Catalán en perspectiva” en Grau, E. e Ibarra, P. Crisis y respuestas en la red. Anuario de movimientos sociales 2009, Barcelona, Icaria editorial.
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