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¿Comer insectos para acabar con el hambre?
Esther Vivas | Público
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, ha publicado esta semana un informe que ha despertado cierto revuelo: Insectos comestibles. Perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y la alimentación, y donde recomienda el consumo de insectos para dar de comer a un número cada vez mayor de personas. Pero, ¿acabar con el hambre en el mundo pasa por empezar a consumir insectos o hacer accesible la comida a la gente? Yo me decanto por la segunda opción.
No tengo nada en contra el consumo de “bichos”, que en otras latitudes está plenamente extendido. Según la FAO, hoy en el planeta al menos dos mil millones de personas los ingieren regularmente: escarabajos, orugas, abejas, hormigas, saltamontes, langostas y un largo etcétera. Un total de 1.900 especies que se comen en países de África, Asia y, también, América Latina. Y, según dicho informe tienen un alto contenido en proteínas, materias grasas y minerales. Aquí, pero, la sola idea de llevarnos a la boca dichos insectos no nos produce sino asco.
Indignados, la lucha continúa
Esther Vivas | Público
“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” fue la consigna que abrió las manifestaciones del 15 de mayo del 2011 en muchas ciudades del Estado español y que dieron lugar al movimiento del 15M. Un grito de indignación contra aquellos que venden nuestros derechos al mejor postor. Hoy, dos años después, un nuevo eslogan, de la mano de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se impone: “Si se puede”. Hemos pasado de la indignación a la toma de conciencia del poder del nosotros.
El mayor logro de este movimiento de la indignación colectiva ha sido el de cambiar la percepción del mundo que nos imponen. En el teatro de la vida, se han encendido de golpe las luces que anuncian el fin de la función. La fiesta se ha terminado. Y entre atónitos y ofuscados observamos que somos víctimas de un saqueo a gran escala. Ya no son los mismos de siempre quienes gritan contra el capital. Ahora, son muchos los que se sienten robados por el expolio colectivo que significa la crisis.
Cocina ‘slow’ para llegar lejos
Esther Vivas | Público
Al defender otro modelo de agricultura y alimentación, pensamos siempre en el papel clave de quienes trabajan la tierra y de quienes consumimos, pero olvidamos que en esta cadena, cada día más larga, que va del campo al plato se encuentran, también, otros actores que juegan un rol importante a la hora de apostar por unas prácticas de producción, distribución y consumo más justas. Cocineras y cocineros al frente de fogones y restaurantes varios tienen mucho que decir sobre qué cocinan y qué comemos.
El movimiento Slow Food les ha puesto nombre: Slow Food Km0. Y bajo esta “etiqueta” se agrupan cocineras y cocineros comprometidos con una agricultura local, ecológica campesina y de temporada. Como ellos mismos afirman, apuestan por alimentos “buenos, limpios y justos”, o lo que es lo mismo comida de calidad, sin transgénicos y que defiende un mundo rural vivo. De este modo, en dichos restaurantes encontramos productos adquiridos a agricultores locales, con los que se establece una relación directa y de confianza, variedades antiguas y en riesgo de desaparición, alimentos elaborados a no más de 100km a la redonda, pescado de captura sostenible, etc.
Sanidad S.A.
Esther Vivas | Público
Adiós a la sanidad pública. A partir de ahora se impone la “dictadura de la cartera”: pagar para que te operen cuanto antes, pagar para que te trasladen en ambulancia, pagar por una habitación individual y una butaca reclinable en el hospital, pagar, pagar y pagar. Así se resume el futuro de nuestro maltrecho sistema sanitario. Con la crisis todo tiene un precio, y la sanidad no es una excepción.
Se impone un modelo sanitario de primera y de segunda, en función de la capacidad adquisitiva, ya no de los ciudadanos sino de los clientes. Atrás quedaron los derechos universales. Todo se vende y todo se compra. Y nosotros nos limitamos a abrir la billetera y a abonar, si podemos, la cuenta. El Hospital Sant Pau, en Barcelona, ha puesto en marcha una vía que permite a los pacientes ser operados al margen de las listas de espera, eso sí previo pago de una cuantiosa suma de euros. ¿Esperar más de ocho meses para que te operen de varices? Qué va. Si tienes efectivo, directo al quirófano.
“Vivim en un sistema extremadament violent i ens volen fer creure el contrari”
L’Esther Vivas és una activista i investigadora en moviments socials. La podeu seguir en el seu blog http://esthervivas.com/
Sílvia Cabezas | Nervi.cat
Com interpretes l’actual crisi econòmica? Realment, els ciutadans hem viscut per sobre de les nostres possibilitats, tal com ens repeteix la classe dirigent?
El discurs dominant de fer-nos sentir còmplices, quan no culpables, respon a una estratègia perquè acceptem les retallades. El 15M ha desmuntat aquest discurs, no som ni còmplices ni culpables. I el 15M ha assenyalat que aquells que han viscut per sobre de les seves possibilitats són aquells bancs que van regalar crèdit fàcil a famílies que sabien que no podrien retornar aquest crèdit. Han viscut per sobre de les seves possibilitats totes aquelles constructores que han edificat milers d’habitatges que han quedat buits, aeroports com els de Castelló que encara espera que hi passi un sol avió, … Són tots aquests els que han estirat més el braç que la màniga i ara ens volen fer pagar el seu “guateque” particular al conjunt de la població. I, per això, amplis sectors de la societat perceben que no és una crisi sinó una estafa. És una crisi del capitalisme. S’ha començat a desmitificar el capitalisme.
‘Planeta indignado’ y ‘Ocupemos el mundo’, dos reseñas en una
Planeta indignado. Ocupando el futuro. Josep Maria Antentas y Esther Vivas. Sequitur. Madrid, 2012. 216 págs.
¡Ocupemos el mundo! Occupy the World! Joseba Fernández, Carlos Sevilla y Miguel Urbán (eds.). Icaria ed. Barcelona, 2012. 208 págs.
Olga Abasolo | Papeles
Han pasado dos años desde el estallido de la primavera árabe –en enero de 2011–, y de los posteriores movimientos 15 M en España y Occupy en Europa y EE UU. La movilización en la calle ha persistido pero el protagonismo ha pasado de las asambleas a los sectores afectados por los recortes y las privatizaciones representados por las distintas “mareas”. Y a escala menor en términos de presencia en las calles, pero no en términos del impacto real y mediático, las movilizaciones contra los desahucios o afectados por las preferentes.
No cabe duda que los acontecimientos y dinámicas cuya interpretación abordan los dos libros que aquí se reseñan abrieron un nuevo escenario para el ejercicio de la política, un nuevo “estilo”, si se quiere. Si bien, como en todo proceso social, en constante transformación, conviven lo “viejo” y lo “nuevo” y el final permanece abierto.
Por Sant Jordi, un Caféconleche muy cargado
Esther Vivas | Público
Si en este Sant Jordi hay un libro imprescindible tanto por el contenido como por sus autores es, sin lugar a dudas, Artur Mas: On són els meus diners? Crònica d’una batalla per la sanitat pública, de los incombustibles Marta Sibina y Albano Dante, editores de la revista CafèambLlet [CaféconLeche]. Un modesto periódico comarcal que, editado en un pequeño despacho de una casa particular, ha destapado el negocio de la sociovergencia catalana con la sanidad pública.
A lo largo de dos años de investigación descubrieron que en los hospitales de Blanes y Calella desaparecieron, en manos de gestores y políticos, 2,4 millones de euros, que el ex-alcalde de Lloret de Mar, Xavier Crespo, por cierto hoy imputado en el Caso Clotilde por supuesta vinculación con la mafia rusa, recibió de dichos hospitales ingresos irregulares por valor de 37 mil euros, que su esposa cobró 4 mil euros sin cotizar a la Seguridad Social y que un médico recibió por una guardia más de 4 mil euros, por sólo citar algunos ejemplos.
Campesinos del mundo, uníos
Esther Vivas | Público
Año tras año la población campesina en el mundo ha ido disminuyendo. El éxodo rural se ha convertido en una realidad palpable en el transcurso del siglo XX. Lo que ha desembocado en un cambio radical del paisaje y de la agricultura campesina y tradicional. En el año 2007, y por primera vez en la historia de la humanidad, la mayor parte de la población mundial vivía ya en ciudades.
El Estado español no ha sido una excepción. Y la agricultura ha pasado de ser una de las principales actividades económicas a una práctica casi residual. Si en los años 70 aún el 25% de la población activa trabajaba en el sector agrícola, hoy esta cifra se ha reducido hasta el 4%, y ha significado una pérdida de más de dos millones y medio de empleos. Las explotaciones agrarias siguen desapareciendo a gran velocidad. Entre los años 1999 y 2009, disminuyeron en un 23%, según el Censo Agrario del INE 2009 . Pronto tendremos que colgar en nuestros campos el cartel de “Cerrado por defunción”.
“El sistema agroalimentario está enfermo”
Entrevista a Esther Vivas, investigadora en políticas agrícolas y alimentarias
Eduard Palomares | El Periódico
Los escándalos alimentarios saltan periódicamente a los titulares, pero tan rápido como aparecen caen en el olvido mediático. Vacas locas, pollos con dioxinas, brotes de soja con la bacteria E.Coli… Ahora le ha tocado el turno al fraude de la carne de caballo e inmediatamente después a las tartas de chocolate contaminadas con bacterias fecales. Anécdotas para algunos, pero no para Esther Vivas, investigadora en políticas agrícolas y alimentarias, para quien todas estas noticias no suponen sorpresa alguna. “Son síntomas de que el sistema agroalimentario está enfermo, ya que está más pensado para responder a los intereses económicos de las grandes empresas que no a las necesidades de la gente”, asegura desde una postura inequívocamente crítica.
Una enfermedad que incide en diversos puntos y, por eso, reclama replantearse el modelo “desde las raíces”. En primer lugar, porque la industrialización agrícola ha generado un larga cadena, en la que un extremo está el productor y en el otro el consumidor. “Ni uno ni otro pueden incidir en el sistema, ya que son las empresas que están en la parte intermedia las que deciden, privatizan y monopolizan. Como consecuencia, no controlamos nada de lo que acabamos comiendo”.
Por un proceso constituyente en Catalunya
Esther Vivas | Público
Quienes nos gobiernan nos han conducido a una situación de bancarrota. Y ahora pretenden que paguemos por el despilfarro y la mala gestión de unos pocos. Nos dicen que somos culpables, cuando no cómplices, de la crisis. Quieren que nos arrepintamos, que aceptemos el sufrimiento de los recortes, la austeridad… “Nos lo merecemos” señalan.
Catalunya ha sido la avanzadilla de las tijeras, con el Gobierno del Sr. Artur Mas al frente, aunque los recortes empezaron ya antes, tristemente, con el Tripartit. Los deseos de la Sra. Angela Merkel son órdenes para CiU. Y así nos va. Catalunya, a la cabeza del neoliberalismo en Europa: los primeros en aplicar el copago sanitario, con el aumento más importante de tasas universitarias, con una ofensiva sin paliativos para acabar con la educación y la sanidad pública. Y no olvidemos, también, al frente de la criminalización y la represión de la protesta.
15-M + 11-S: la proposta de Forcades i Oliveres
Joan Serra i Maria Ortega | ARA
“L’actual model econòmic, institucional i d’ordenament polític ha fracassat”. La frase, inclosa en el manifest del Procés Constituent a Catalunya, sintetitza el punt de partida de la candidatura gestada per la monja benedictina Teresa Forcades i l’activista Arcadi Oliveres, president de Justícia i Pau. El missatge verbalitzat per Forcades i Oliveres, que busca complicitats en l’esquerra social i política, persegueix encetar un nou camí en un escenari de convulsió, motivat per una crisi econòmica que ha empobrit i irritat la ciutadania. És un projecte de ruptura que aspira a sumar majories, les que defensen el dret a decidir del poble català, però també les que s’articulen en la defensa dels drets socials. Definit com a candidatura a les pròximes eleccions al Parlament però no com a partit polític, el moviment beu del pòsit del 15-M i de l’11-S, i té com a denominador comú la indignació.
“El manifest és una crida als moviments socials i l’esquerra política per redefinir la Catalunya que volem”, raona Esther Vivas, activista i una de les persones que han manifestat el seu suport explícit a la iniciativa en els vídeos promoguts a YouTube. “Hi ha una majoria social que no se sent representada. El projecte vol engegar un procés constituent des de la base, que ara analitzarà quin suport té”, afegeix Vivas.
Presentada la proposta -que tot just dimecres va fer bullir les xarxes socials-, comença el procés per recollir firmes i encetar vies de diàleg. Forcades i Oliveres, que capitanegen un grup promotor d’una desena de persones, de moment han rebut el suport de persones a títol individual, com el jutge Santiago Vidal, el catedràtic de polítiques econòmiques de la UPF Vicenç Navarro, els editors de la revista Cafè amb Llet , Marta Sibina i Albano Dante, i la cantautora Lídia Pujol.
Tot seguit podeu llegir el reportatge complet.
Lo que nos tragamos
Productos de consumo ordinario como las patatas fritas, la bollería, los refrescos de cola o las salchichas de fráncfort contienen conservantes, colorantes y edulcorantes aprobados pero nada saludables. Detrás de algunos también se esconden la deforestación, el fraude o la superproducción. Leer las etiquetas ilumina.
«Se dice que somos lo que comemos y este es un modelo agrícola y alimentario adicto a los pesticidas y a los aditivos y esto tendrá consecuencias directas sobre nuestra salud», lamenta Esther Vivas, investigadora de políticas agricoalimentarias. «De hecho, en los últimos años se ha visto que el número de enfermedades relacionadas con el consumo de determinados productos ha ido en aumento», añade.
Tot seguit podeu llegir el reportatge complet.
Grupos de consumo: retomar el control sobre la alimentación
Esther Vivas | Ae Agricultura y Ganadería Ecológica
¿Qué comemos? ¿De dónde viene, cómo se ha elaborado y qué precio pagamos por aquello que compramos? Son preguntas que cada vez se formulan más consumidores. En un mundo globalizado, donde la distancia entre campesino y consumidor se ha alargado hasta tal punto en qué ambos prácticamente no tienen ninguna incidencia en la cadena agroalimentaria, saber qué nos llevamos a la boca importa de nuevo, y mucho.
Así lo ponen de manifiesto las experiencias de grupos y cooperativas de consumo agroecológico que en los últimos años han proliferado por doquier en todo el Estado español. Se trata de devolver la capacidad de decidir sobre la producción, la distribución y el consumo de alimentos a los principales actores que participan en dicho proceso, al campesinado y a los consumidores. Lo que en otras palabras se llama: la soberanía alimentaria. Que significa, como la misma palabra indica, ser soberano, tener la capacidad de decidir, en lo que respecta a nuestra alimentación (Desmarais, 2007).
Sin derecho a comer
Esther Vivas | Público
Nos dicen que quieren acabar con el hambre en el mundo, que si no ha sido posible en el 2015 lo será más adelante. Ahora cuando caducan los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), sin por cierto haber conseguido nada, se inventan nuevos conceptos como la Agenda para el Desarrollo Post-2015 y nos dicen que esperemos y confiemos, que lo dejemos en sus manos, que ésta es la definitiva. Y la historia, o la mentira, se repite de nuevo.
Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, impulsados por las Naciones Unidas en el año 2000, han acabado en papel mojado, como acabará, se lo garantizo, la Agenda para el Desarrollo Post-2015 o lo que siga. Porque poner fin al hambre no depende de declaraciones de buenas intenciones, ni de acuerdos signados, ni de firmes liderazgos en las altas esferas… depende única y exclusivamente de voluntad política. Y ésta no existe.
De dichos temas trata la Consulta de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición que se celebra hoy en Madrid, en el marco de una serie de diálogos internacionales promovidos por la ONU, y que reúne desde su secretario general, Ban Ki-moon, al presidente Mariano Rajoy, a la flor y nata de la ONU y a representantes del mundo empresarial, académico… Su objetivo: discutir sobre cómo enfrentar el hambre a partir del 2015, fecha en que concluyen los ODM. Aunque si gobiernos que nos han conducido a la presente situación de bancarrota tienen que liderar este proceso, mal vamos.
La lucha contra el cambio climático toma su espacio en el Foro Social Mundial
Esther Vivas | Público
Luchar por el medio ambiente no sale gratis. Y muchos han sido los asesinatos y desapariciones de activistas ecologistas a lo largo de los años. Sombath Somphone, de Laos, es uno de ellos. Y en la inauguración ayer del Espacio Clima, en el Foro Social Mundial (FSM) que estos días se celebra en Túnez, Pablo Solón, director de Focus on the Global South, lo recordaba.
Por primera vez, una edición del FSM contará con un espacio específico y permanente para analizar las causas y los impactos del cambio climático e intercambiar experiencias y debatir sobre nuevas estrategias para enfrentar la crisis ecológica actual. Se trata del Espacio Clima, promovido por unas casi 40 organizaciones ecologistas de todo el mundo como La Vía Campesina, Focus on the Global South, el Grupo ETC, Ecologistas en Acción, ATTAC Francia, entre otras.
Del Foro Social Mundial a las revueltas árabes
Esther Vivas | Público
Túnez, la cuna de las revueltas en el mundo árabe, acoge desde hoy y hasta el sábado la celebración del Foro Social Mundial (FSM), el encuentro internacional más importante de movimientos y organizaciones sociales. Y no es casualidad. Los promotores del FSM escogieron dicho país como referente de la Primavera árabe, que dio lugar a la emergencia de nuevos movimientos de contestación no sólo en el norte de África y Oriente Medio sino que “contaminó”, también, el Sur de Europa, especialmente con los indignados en el Estado español, hasta el movimiento occupier en Estados Unidos.
Un nuevo ciclo de protesta que golpeó con fuerza la escena internacional, marcada por la crisis sistémica, y, en particular, los países de la periferia de la Unión Europea sujetos a unas duras medidas de ajuste, recortes y endeudamiento. La Primavera árabe fue un aliento de aire fresco en la larga noche de la crisis, que permitió recuperar la confianza en la acción colectiva, en el “nosotros”. En enero del 2011, Ben Alí, presidente de Túnez, abandonaba el país por la presión de la calle. Un mes más tarde, febrero del 2011, se repetía la historia, Hosni Mubarak, presidente de Egipto, renunciaba y dimitía de su cargo forzado por la movilización social. El mundo árabe, tantas veces estigmatizado desde Occidente, nos daba una lección de democracia.
Sí nos representan
Esther Vivas | Público
A menudo las palabras nos separan más que nos unen. No sólo se privatizan muchos ámbitos de nuestra vida cotidiana sino también los conceptos y su significado. Ha pasado con términos asociados a cambio y a mejoras: solidaridad, verde, revolución, sostenibilidad, cooperación… que se han convertido en “adjetivos marca” al servicio del marketing empresarial. Y lo mismo le ha sucedido a la política. Sin olvidar el maltrecho concepto de democracia, largamente apropiado por quienes, en realidad, la han vaciado de contenido.
¿Qué entendemos por política? ¿Política para qué y en manos de quiénes? Nos han educado para pensar que la política es algo que se hace en las instituciones, una profesión con la que alguna gente gana dinero, y, de tanto en tanto, amaña contratos para sus amigos y familiares. Un asunto que no nos concierne y que hay que dejar a una minoría profesionalizada. Algo aburrido, pero necesario, que está allí y de lo cual algunos, a quienes votamos cada cuatro años, se encargan. Esa es la política que quienes mandan necesitan. Una “política florero”.
¿Quién garantiza nuestra seguridad alimentaria?
Esther Vivas | Público
Nos dicen que nuestra alimentación nunca ha sido tan segura como ahora, que los alimentos no han pasado tantos controles como hasta el momento. Sin embargo, periódicamente, aparecen nuevos escándalos alimentarios, el último el de la carne de caballo. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de velar, teóricamente, para que aquello que comemos sea saludable. Pero, ¿quién hay detrás de esta agencia que tiene un papel clave en la autorización de miles de productos, como pesticidas, transgénicos y aditivos alimentarios, que acaban en nuestra mesa? Veámoslo.
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se presenta, como recoge en su página web, como “la piedra angular de la Unión Europea en la evaluación del riesgo sobre seguridad alimentaria”. La Agencia fue creada en 2002, después de una serie de escándalos, como el de las vacas locas, a finales de los años 90. Su objetivo: mejorar la seguridad alimentaria y restaurar y mantener la confianza en el suministro de alimentos. Según indica, su compromiso es el “de proporcionar asesoramiento científico independiente y objetivo”. ¿Seguro?
Una nova manera de fer política de base
El moviment del 15-M ha generat a tot l’Estat un milió de superactivistes, els més implicats tot i que en graus diversos. Un tret característic dels nous moviments és la seva horitzontalitat, el rebuig als personalismes i, per tant, als portaveus i líders. “El pes de l’assemblea és molt important, perquè aquests moviments es basen en l’autogestió i eltreball conjunt”, diu la investigadora en moviments socials Esther Vivas.
Tot seguit podeu llegir el reportatge complet.
La tierra para quien la trabaja
Esther Vivas | Público
La tierra es fuente de negocio para unos pocos, ya sea aquí o en la otra punta del planeta. En el Estado español, el boom inmobiliario ha dejado un legado de urbanizaciones en ruinas, aeropuertos sin prácticamente aviones, pueblos fantasma, grandes infraestructuras en desuso… Una realidad que la fotógrafa Julia Schulz-Dornburg ha retratado brillantemente en su libro/inventario Ruinas modernas, una topografía de lucro. Y en los países del Sur, el afán de beneficio con la tierra expulsa a campesinos, pueblos indígenas e impone monocultivos para la exportación, grandes infraestructuras al servicio del capital o el expolio de sus recursos naturales.
La oligarquía del poder saca tajada y entre bambalinas negocia componendas urbanísticas, firma recalificaicones y transforma el suelo rústico en urbanizable. Los casos de corrupción se multiplican. La cultura del sobre está al orden del día. Se desarrolla, así, un nuevo caciquismo que hace grandes negocios a espaldas, y a costa, de la ciudadanía y del territorio. Y en otras latitudes, la historia se repite. Los gobiernos corruptos son el mejor aliado para los inversores que quieren adquirir tierras de manera rápida y barata. Según un informe de Intermón Oxfam, cada seis días se vende a inversores extranjeros una superficie equivalente al tamaño de la ciudad de Londres. Es la fiebre de la tierra.



























