Una nueva esperanza para el mundo

01/07/2011 at 17:41

Entrevista a Esther Vivas, Daniel Garvin y Despina Koutsoumba en el periódico alemán Neus Deutschland

Las protestas contra las medidas de austeridad y los recortes a los servicios sociales en Europa no han hecho sino intensificarse. Pero, ¿cómo es el movimiento a escala internacional? ¿Qué objetivos en común tienen los “indignados”? Esther Vivas, activista en el Estado español, Daniel Garvin, de la campaña británica UK Uncut, y la sindicalista griega Despina Koutsoumba intercambian opiniones durante su visita a Berlín sobre el futuro de los movimientos sociales.

ND: En Grecia, la situación es acuciante. Ayer y hoy (28|29junio), se ha convocado una nueva huelga general. ¿Cuáles son los objetivos del movimiento?

Despina Koutsoumba: Exigimos a nuestro Parlamento que vote contra el plan de austeridad que se quiere aplicar, conocido como Memorando II. Éste es nuestro primer objetivo. Anteriormente, el primer ministro griego había remodelado su gabinete, pero nosotros pedimos un “cambio de política” y no un mero intercambio de ministros de una cartera a otra. Queremos que los diputados voten en contra de este plan de austeridad. En segundo lugar, la asamblea del pueblo de la plaza Syntagma ha llamado a la huelga general, a no ir al trabajo, y rodear el Parlamento.

ND: ¿No hay alternativa en el Parlamento?

Despina Koutsoumba: Éste no es nuestro problema. La cuestión es que quieren vender la mitad de nuestro país y llevar a cabo enormes recortes. Nos dicen que en 18 meses, si no somos capaces de aplicar las medidas de austeridad, no recibiremos más dinero del FMI ni de la Unión Europea. Nuestro lema es: “¡No debemos nada, no vendemos nada, no pagamos nada!”. La gente no cree que tengamos que devolver ningún dinero. Ni nosotros, ni ningún otro país. Esta deuda es una deuda privada.

ND: En España, las acampadas, que empezaron el 15 de mayo, se extendieron a muchas ciudades. Ahora se han empezado a levantar. ¿Cuáles son las perspectivas de continuidad de este movimiento de protesta de los “indignados”?

Esther Vivas: Hemos asistido a una primera fase del movimiento, que empezó con la manifestación del 15 de mayo, y que se ha cerrado con las masivas manifestaciones en todo el Estado el pasado 19 de junio. Estas manifestaciones dieron una gran legitimidad al movimiento, después de los intentos de criminalización por parte del Gobierno. El objetivo ahora es articular y enraizar el movimiento a nivel local. En Barcelona y en Madrid, por ejemplo, a partir del trabajo en los barrios, donde se celebran periódicamente asambleas.

ND: La economía británica tiene una estructura diferente a la de España o Grecia, ¿hay menos economía productiva y más financiera?

Daniel Garvin: No creo que la situación sea muy diferente. En Gran Bretaña se están llevando a cabo importantes recortes en los servicios públicos. De hecho, los recortes más importantes desde los años 20. Aunque la situación, claro, no es tan dramática como en Grecia.

ND: ¿Qué es exactamente UK Uncut. ¿Cuáles son sus objetivos?

Daniel Garvin: En el último año, las protestas estudiantiles han sido muy fuertes. Se han dado algunas de las mayores y más combativas manifestaciones que el país haya visto en años. UK Uncut ha sido uno de los grupos más activos en estas protestas. Muchos de nosotros venimos del movimiento ecologista y desde hace tiempo realizamos acciones directas y de desobediencia civil. Y quisimos llevar estas formas de protesta a UK Uncut.

El Gobierno británico dice que no hay alternativas a la política de recortes, que ésta es la única manera de hacer frente a la deuda y al déficit. Pero algunos expertos han señalado como el estado deja de invertir unos 25 millones de libras al año porque los más ricos y las grandes corporaciones no pagan sus impuestos. En cuatro años, esta cifra asciende a 100 millones. Mientras, los recortes previstos en estos próximos cuatro años serán de 82 millones de libras. Por lo tanto, es necesario obligar a las empresas a pagar sus impuestos.

ND: ¿Cuál es su relación con los sindicatos?

Despina Koutsoumba: La convocatoria de huelga general de los próximos días, 28 y 29, ha sido firmada a tres bandas. Por la Asamblea de Plaza Syntagma de Atenas, las asambleas locales de barrios y otras ciudades y por los sindicatos. Esto es algo muy importante.

ND: Pero, la Asamblea de Plaza Syntagma se ha pronunciado en contra de su participación…

Despina  Koutsoumba: Los dirigentes sindicales son parte del sistema político. Ellos han apoyado al Gobierno del PASOK, antes y después de las elecciones. En 2010, Yiannis Panagopoulos, presidente de la federación GSEE, se reunió con el ministro de trabajo, mientras se llevaban a cabo las protestas de trabajadores precarios. El año pasado, fue atacado dos veces en el transcurso de una huelga. Pero los sindicalistas son bien recibidos en la plaza Sintagma, Panagopoulos también (risas)… aunque en su caso no sé cómo abandonaría el lugar.

Esther Vivas: En España, la situación es similar. La misma crítica que se realiza a la burocratización y profesionalización de la política se aplica a las direcciones de los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT. El movimiento presiona a estos sindicatos para que convoquen una nueva huelga general. Por otro lado, el movimiento está llevando a cabo alianzas con sectores del sindicalismo alternativo y con trabajadores de empresas en lucha y con trabajadores del sector público que se organizan contra los recortes, especialmente, en sanidad y educación.

Daniel Garvin: Hemos establecido contactos con los sindicatos de la administración pública. Los recortes empezaron en octubre del 2010 y ahora los sindicatos empiezan, poco a poco, a abrir los ojos. Estamos progresando. Esta semana entre 750 mil y un millón de trabajadores van a parar contra los recortes, en una de las mayores huelgas de los últimos cien años en Gran Bretaña.

ND: ¿La deuda es el elemento en común que podría vincular a los movimientos sociales europeos? ¿Se está llevando a cabo algún tipo de cooperación entre estos?

Despina Koutsoumba: La gente de la plaza Syntagma, por ejemplo, está en contacto con los “indignados” de Plaza Cataluña en Barcelona. Cuando las acampadas empezaron en España, algunos españoles que viven en Atenas se reunieron durante varios días frente a la embajada española. Poco después, nuestro Gobierno presentó el Memorando II y esto, junto de convocatorias en Internet, llevó a la ocupación de la plaza Syntagma. Creo que la cooperación entre nosotros debe partir de objetivos políticos comunes.

ND: ¿Algo así como articular un movimiento a escala europea?

Daniel Garvin: Esto es importante, pero Gran Bretaña tiene una relación particular con la Unión Europea. No hablamos mucho del tema y tampoco nos preocupa demasiado. Varias veces se ha dicho que teníamos que llenar la Plaza Trafalgar con manifestantes en solidaridad con Madrid… todo el mundo dice “sí”, pero luego nadie va. No estamos dentro de la zona euro, y acabamos prestando mucha más atención a las políticas que lleva a cabo nuestro Gobierno.

Despina Koutsoumba: Creo que no se trata sólo de una cuestión de los gobiernos, sino de cómo el capitalismo está tratando de salir de la crisis. Nos enfrentamos a una crisis global de la deuda pública y los ricos quieren destruir los derechos de los trabajadores. Las mismas políticas se están llevando a cabo en todas partes: menos escuelas, menos hospitales, menos cultura, menos educación. Así que tenemos que discutir si este es el mundo, el país o la Unión Europea que queremos o si hay otras maneras de salir de la crisis, apoyando a los trabajadores y no al capital.

ND: ¿Cuál podría ser una demanda conjunta?

Daniel Garvin: Subir los impuestos a los ricos y a las empresas. Hoy sucede todo lo contrario. Hay una clara competencia entre países por ver quién tiene las tasas de impuestas más bajas para los ricos y empresas. Una demanda en común podría ser la eliminación de esta “competencia fiscal”.

ND: ¿Y después?

Esther Vivas: Hay que romper con el sistema capitalista que nos ha conducido a esta crisis profunda. Desde el Parlamento, no se plantean alternativas reales. Sus políticas están supeditadas a los intereses de las elites económicas. Las revueltas en el mundo árabe nos han enseñado que la organización colectiva y que la movilización sirven para cambiar las cosas. Nos han devuelto la confianza en la lucha. Nos han demostrado que los procesos de cambio pueden venir de repente, cuando menos se los espera, y que en estos momentos es fundamental estar organizado, tener propuestas alternativas. Hoy sabemos que otro mundo es posible.

ND: Así, son optimistas.

Despina Koutsoumba: Sí, pero, al mismo tiempo, no creo que esto vaya a cambiar la próxima semana. Se trata de un proceso lento. Pienso que en dos o tres años vamos a ver cómo muchas cosas cambian en Europa. La gente ha despertado. Soy optimista.

*Entrevista realizada por Haidy Damm, Martin Ling y Joerg Meyer.

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