De recortadores y recortados

24/10/2012 at 13:00

[en català]

Ether Vivas | Público

Nos han recortado por encima de nuestras posibilidades. Y aún nos pueden recortar más. De hecho, nos recortarán hasta dejarnos en pañales o en pelotas. La avaricia no tiene límites. De eso va el capitalismo, de buscar beneficios sin cesar. Así lo ha demostrado el gobierno del PP, y en su momento el gobierno del PSOE. El dogma neoliberal, la dictadura de los mercados, se impone. Y los Presupuestos 2013, que se debaten esta semana, apuntan en esta dirección.

Y es que el mundo se divide entre recortadores y recortados o entre, lo que es lo mismo, los de arriba y los de abajo, el 1% versus el 99%. Unos pocos mandan, a los otros, se supone, nos toca obedecer. Los primeros se benefician de la crisis, a pesar de haberla creado, los segundos pagamos sus platos rotos.

Han recortado tanto que cuesta hacer inventario. Sanidad, educación, derechos laborales, ayudas públicas diversas, etc., etc. y etc. ¿Lo vemos en detalle?

Sanidad, en venta. Sufrimos una contrarreforma sanitaria que nos hace retroceder tres décadas. Se acabó la atención sanitaria universal, se reducen las prestaciones sanitarias básicas, se privatiza el servicio público de salud. Dos grandes medidas. Primera, el copago farmacéutico, o mejor dicho “repago”, volver a pagar aquello que ya hemos abonado mediante impuestos. ¿Los más perjudicados? Pensionistas, rentas bajas y enfermos crónicos. Ser viejo y estar enfermo es hoy un lujo sólo al alcance de unos pocos. Segunda medida, expulsar del sistema sanitario a las personas inmigrantes sin papeles. En palabras de la ministra de sanidad Ana Mato porque ” traen a sus familiares a España sin derecho a utilizar la sanidad”. Mentira. Varios informes demuestran que las personas inmigrantes gastan menos en sanidad que las autóctonas. Conclusión: no sólo nos enfrentamos a medidas profundamente regresivas sino absolutamente racistas y xenófobas.

SOS Educación. Aumenta la jornada laboral del profesorado, recortan su salario y multiplican, en un 20%, el número de alumnos por aula. A parte, miles de interinos a la calle. A las y los estudiantes universitarios se les incrementan las matrículas en un 50% y las condiciones para obtener becas se endurecen. A las madres y padres les piden, en Catalunya y Madrid, unos 3€ para que sus hijas e hijos puedan llevar el tupper al cole. Y para colmo: pagar más por los libros de texto y el material escolar. Sinwertgüenzas.

Y, ¿dónde están mis derechos laborales? Ecoeco. Gracias a la última reforma laboral, despedir resulta más barato, se facilitan los EREs y se precarizan, aún más si cabe, las condiciones laborales. ¿Pagar por trabajar? Pronto dejará de ser un sueño de empresarios, si nada cambia, para convertirse en una realidad. O que se lo digan a tantos becarios con trabajo… gratis. Y las prestaciones por desempleo a la baja, faltaría. Los parados “¡qué se jodan!”, como nos recordaba la diputada Andrea Fabra.

Las ayudas públicas, parece, pasaron a mejor vida. ¿La Ley de Dependencia? Si ya nació endeble, ahora está semifiniquitada: ayudas a las personas dependientes un 15% menos, como mínimo; dependientes moderados, no entrarán en el sistema hasta 2015; las personas cuidadoras pierden el pago a la Seguridad Social que hasta ahora asumía el Estado. Y, ¿el presupuesto para servicios sociales? Un 14% menos. ¿El de igualdad? Un 25% menos. Y una vez más, los recortes se sustentan sobre el trabajo invisible de las mujeres. En la medida en que se recorta Estado del bienestar, hay toda una serie de trabajos no valorados pero imprescindibles que acaban recayendo sobre nuestras espaldas.

¿Y qué pasa con la solidaridad con los países del Sur? ¿Con aquellos a quiénes nuestros gobiernos y multinacionales han expoliado, endeudado y sumido en la pobreza? La crisis no llora los que pasan hambre en la otra punta del planeta. Así lo reflejan los presupuestos públicos: 65% menos en cooperación al desarrollo. Primero, lo nuestro. O no.

Mientras nos aumentan el IVA, nos suben las tarifas eléctricas, el precio del transporte público… ¿Qué os voy a contar?

La realidad, pero, debería ser otra porque no somos recortables. Ni yo, ni tu, ni ella ni él. Aquí los únicos recortables son banqueros y políticos profesionales que hipotecaron nuestras cuentas en la época del boom inmobiliario y que siguen haciendo negocio con nuestras vidas y nuestro futuro. A ellos se les tiene que recortar… y mucho. Sin olvidar, claro, a la Casa Real.

Ni recortes, ni recortados. Hartos ya de tanta tijera enfocada al revés.

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