Campesinado y ruptura

27/01/2015 at 11:05

campEsther Vivas

Prólogo de la publicación El campesinado y el marxismo de Pierre Rousset.

Ser campesino se asocia, a menudo, a ser conservador, anclado en el pasado. El desarrollo de un país se considera inversamente proporcional a la evolución del trabajo en el campo. Sin querer caer en una visión romántica del mundo rural ni obviar las contradicciones de la lucha campesina, es necesario señalar, lo que muchas veces la historia esconde, el papel clave del campesinado en los procesos de ruptura, como señala en el siguiente texto Pierre Rousset. Devolver el valor que tiene la lucha por la tierra, los recursos naturales y los alimentos en el combate anticapitalista.

La comida se ha convertido en objeto de negocio. Una mercancía en manos de la industria agroalimentaria y la gran distribución, con el apoyo activo de gobiernos e instituciones internacionales. Hoy, si no tienes dinero suficiente para pagar el precio, cada vez más caro, de la comida, no te alimentas. Si no puedes acceder a la tierra, al agua, a las semillas, no cultivas. Comer ha dejado de ser un derecho, para convertirse en un privilegio. Vivimos en un mundo de famélicos y obesos, 870 millones de personas pasan hambre en el planeta y 500 millones sufren obesidad. Y son aquellos con menos recursos económicos, quienes menos comen y peor se alimentan.

La Vía Campesina, el mayor movimiento internacional de campesinos del Norte y del Sur, reivindica, desde mediados de los años 90, el derecho a la soberanía alimentaria, el poder decidir qué cultivar y qué comer. Ante una agricultura al servicio de los intereses del capital, adicta al petróleo, con alimentos kilométricos, que condena al campesinado a la desaparición y que, además, nos enferma, La Vía apuesta por una agricultura local, campesina, de temporada, ecológica y accesible, estableciendo puentes de solidaridad entre el campo y la ciudad. Lo que surgió, inicialmente, como una propuesta “campesina”, actualmente es asumida por amplios colectivos sociales. No en vano, La Vía siempre tuvo claro que avanzar hacia otro modelo agroalimentario solo era posible a partir de un cambio radical de sistema, y para conseguirlo era fundamental la creación de coaliciones amplias entre sectores sociales distintos. De aquí, su papel clave en el seno del movimiento antiglobalización, a finales de los años 90 y principios de la década del 2000.

Una soberanía alimentaria que necesariamente tiene que ser feminista, si quiere significar un cambio real de modelo. Hoy, las mujeres, a pesar de ser las principales proveedoras de alimentos en los países del Sur, entre un 60% y un 80% de la producción de comida recae en sus hombros, son las que más pasan hambre, padeciendo el 60% del hambre crónica global. La mujer trabaja la tierra, cultiva los alimentos, pero no tiene acceso a su propiedad, a la maquinaria, al crédito agrícola. Si la soberanía alimentaria no permite igualdad de derechos entre hombres y mujeres, no será una alternativa de verdad. Así mismo, hay que garantizar una vida en el campo respetuosa con las libertades sexuales y reproductivas.

Como nos recordaba La Vía Campesina, “comer se ha vuelto un acto político”. No lo olvidemos.

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“En un grup de consum no només mengem millor sinó que donem suport a una pagesia en resistència” “Catalunya avui és un monocultiu del porc i els cereals”


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. . El feminismo implica derechos, igualdad, que las mujeres podamos decidir. Y todo esto es imprescindible en la maternidad. . Necesitamos una maternidad feminista en la que las mujeres podamos elegir si ser madres o no, si queremos abortar o tener una criatura, con capacidad de decisión sobre nuestro embarazo, parto y lactancia. . De todo esto, y más, hablo en la entrevista con @noticiaspositivas. . La podéis leer en el link de la bio 😉 . ...................................................... . Nota: . Como algunas me habéis dicho que teníais dudas sobre elconcepto del "derecho a ser madre", os dejo a continuación mi opinión más desarrollada al respecto. . Considero importante reivindicar la maternidad como derecho sino queremos que esta acabe siendo un privilegio de mujeres de clase media y alta. . Se trata de un fragmento de una entrevista con Diario 16. Allí decía: . "Ser madre es un deseo legítimo y es un derecho que no puede vulnerar los derechos de terceros. Me explico. . La experiencia materna viene travesada no solo por una cuestión de género sino también de clase y raza. No todas las personas tienen garantizado el derecho a ser madres. . Si cuentas con un trabajo precario, no llegas a final de mes o apenas puedes pagar una vivienda tienes más números para posponer la maternidad, enfrentar dificultades para quedarte embarazada, o no tener el número de criaturas que deseas. . Hay que reivindicar que la maternidad sea un derecho y no un privilegio. . Sin embargo, cuando hablamos de maternidad subrogada, el deseo de tener criaturas choca con los derechos de la madre gestante a poder decidir sobre su cuerpo y con el derecho del recién nacido a estar en contacto con su madre gestante. . Tal vez alguien dirá que esto último también sucede en un proceso de adopción. La gran diferencia radica en que una criatura adoptada se encuentra en dichas circunstancias, mientras que un bebé gestado por subrogación es su familia quien le hace pasar a sabiendas por este trance. . No se puede ser madre o padre a cualquier precio".
. . ¿Cómo deconstruir las maternidades? . ¿Qué rol cumple el Estado y el feminismo a la hora de maternar? . ¿Qué hacer con la culpa? . ¿Existe el instinto materno? . De todo esto y mucho más hablé con @mielasol de @feminacida en el #DiálogosEnAislamiento sobre maternidades feministas 💚 . El directo en Instagram, lo podéis ver en el link de la bio. . . #MamáDesobediente #MaternidadFeminista #MamáFeminista #MaternidadesFeministas #Feminismo #Maternidad #Maternidades

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