Todos somos taxistas

30/07/2018 at 21:26

[en català]

Esther Vivas | El Periódico

Los taxistas siguen en pie, y no se rinden. Me alegro y mucho. Creo que todos nos deberíamos de alegrar. No estamos acostumbrados a que sectores de trabajadores, cada día más golpeados por la crisis, precarizados, empujados al paro se levanten, se organicen y planten cara. Por suerte, los taxistas han dicho “ya basta”. Solo quieren poder trabajar, ganarse la vida. Su lucha es la nuestra. Su dignidad nos representa.

Vuelven a sonar conceptos que nos pueden parecer demodé, “capitalismo salvaje”, “clase trabajadora”, “huelga indefinida”, pero que están de plena actualidad. ¿Quién hay detrás de empresas como Uber y Cabify, contra quienes luchan desde el taxi, si no es el capitalismo de siempre, o tal vez uno aún más salvaje? Un capitalismo que se viste de “economía colaborativa” para no asumir responsabilidades sobre los conductores de sus servicios, en realidad trabajadores suyos; con empresas que ubican su matriz en paraísos fiscales o sitios con baja tributación para no pagar impuestos; que, con este ‘robo a la mayoría’, benefician a un exclusivo grupo de empresarios, que amasan, como en el caso de Uber y Cabify, una fortuna de millones de euros con estas licencias.

Lucha de clases

Lo ha dicho uno de los portavoces de la guerra del taxi, la lucha debe sumar al conjunto de la clase trabajadora. No solo se trata de Uber y Cabify, sino qué decir de Airbnb, Deliveroo, Amazon y tantas otras. Sus malas prácticas nos afectan a todos. En septiembre se van a cumplir 10 años del estallido de la crisis económica, miremos dónde estábamos en el 2008 y dónde nos encontramos ahora, cómo hemos normalizado el cobrar menos de mil euros y que nos pidan más de mil por un alquiler, trabajar para una empresa pero dándonos de alta como autónomo, no llegar a fin de mes. Ya lo decía el multimillonario estadounidense Warren Buffett: “La lucha de clases sigue existiendo, pero es la mía la que la va ganando”. O empezamos a ser conscientes de ello o nos lo arrebataran todo.

Seguramente habrá quien le moleste que el centro de Barcelona esté colapsado, que los taxistas llamen a la huelga indefinida y amenacen con bloquear la frontera con Francia y el puerto de Barcelona. Sin embargo, sin estas medidas de presión qué nos queda como trabajadores. Hoy son ellos, mañana (maestros, autónomos, profesionales de la salud, funcionarios…) podemos ser nosotros.

¿Qué hará el recién estrenado Gobierno de Pedro Sánchez con el conflicto del taxi? El Ministerio de Fomento es quien tiene las competencias para apoyar o bien a los taxistas o a empresas com Uber y Cabify. Una buena oportunidad para que el ‘nuevo’ PSOE se defina, si al lado de unos o de otros. Más que palabras y efectismos de izquierdas, se necesitan hechos. Y queda por ver hasta dónde llegará la movilización del taxi, ¿se extenderá por todo el Estado? ¿Será tal vez la chispa que encienda el otoño? Esperemos.

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