“La agricultura ecológica no es ni ‘pija’ ni esnob”

Barcelona. Societat.Virtudes Pérez | El Punt AVUI

La investigadora Esther Vivas publica El negocio de la comida, una mirada crítica al actual sistema agroalimentario que defiende la eficiencia de la agricultura ecológica y de proximidad. Asegura que el modelo industrial es el culpable de que no haya alimentos para todos.

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Hace aproximadamente un año, el químico y experto en biotecnología José Miguel Mulet presentó el libro Comer sin miedo, en el que defendía los transgénicos y afirmaba que la comida ecológica no es más sana que la industrial. Ahora, la investigadora en temas de agricultura y alimentación Esther Vivas publica El negocio de la comida, una obra que defiende justamente la tesis contraria y reivindica la eficiencia de la agricultura ecológica y de proximidad.

Nos hacen volver locos. Lo que un día nos dicen que es bueno, otro nos advierten que nos perjudica. ¿Qué podemos hacer para alimentarnos bien?
En primer lugar, debemos ser críticos y cuestionar el discurso único que defiende el sistema agroalimentario actual. Hoy se producen alimentos para 12.000 millones de personas cuando el planeta tiene 7.200 millones de habitantes y, en cambio, una de cada ocho personas pasa hambre. Hemos de reflexionar y tener presente otra mirada para huir de un modelo que lo que quiere es ganar dinero perjudicando nuestra salud.

Usted cree que sin la agricultura industrial y los transgénicos se podría alimentar a todo el mundo?
No lo digo yo. Hay varios estudios que señalan que la agricultura campesina, de proximidad y ecológica es más eficiente para garantizar la seguridad alimentaria. Entre estos estudios se encuentra el de Oliver de Schutter, relator especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, basado en estudios de campo que demuestran precisamente que lo que no funciona es la agricultura industrial.

Critica los supermercados, pero a mucha gente que no tiene ni tiempo para pensar qué hará para comer, otro modelo de consumo más alternativo le puede parecer utópico.
Buscar alternativas no necesariamente tiene que implicar más trabajo o más tiempo. Puedes comprar por internet directamente a un campesino, en tiendas o cooperativas de consumo y te lo llevan a casa. Vivimos en una sociedad fast food en el que se impone un modelo de alimentación fast food y hemos desaprendido a cocinar, a comer bien ya cuidarnos. Cambiar esta dinámica está en nuestras manos.

Comemos peor por la crisis?
Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, más de un 40% de la población ha variado la dieta debido a la crisis. Cuanto menos poder adquisitivo, menos inversión en comida. La gente se alimenta peor, con alimentos altamente procesados, con azúcares añadidos y grasas saturadas. Esto está causando problemas de salud, sobrepeso, diabetes …

También comemos demasiada carne…
Demasiada y de mala calidad. Los animales sanos consumen más medicamentos que las personas enfermas. Y también muchos transgénicos. Todo ello responde sólo a los intereses de la industria ganadera, que antepone el negocio a la salud.

Y luego nos ofrecen los alimentos milagro.
Los mismos que te venden el producto que te “enferma” te venden también la solución. Así, la agroindustria actúa de Doctor Jekyll y Mr. Hyde.

La comida ecológica es cara, en general. Hay quien dice que detrás de este planteamiento hay una posición esnob y pija…
No es lo mismo comprar en un supermercado ecológico o en una tienda gourmet que directamente al agricultor o en un comercio de proximidad. La agricultura ecológica no tiene que ser sólo una etiqueta. Debe tener valor social, debe ser local, de proximidad, campesina y de temporada. De pija y esnob, desde esta perspectiva, no tiene nada. Por el contrario, es más democrática. En todo caso, lo que es necesario es más implicación de la administración para que sea accesible para todos.

*Entrevista en El Punt AVUI, 12/01/2015.

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