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Grups de consum: moda o filosofia de vida?
Entrevista a Esther Vivas i Xavier Montagut a El Mirador de Barcelona a La Xarxa
Avui obrim la Plaça Pública parlant de les cooperatives de consum, espais on es poden adquirir productes ecològics i de proximitat. Moda o filosofia de vida? En parlem amb Xavier Montagut, president de la Xarxa de Consum Solidari, i Esther Vivas, investigadora en polítiques agràries.
Escoltar l’entrevista aquí.
“El hambre no se soluciona comiendo insectos sino haciendo accesible los alimentos a la gente”
Entrevista en La rosa de los vientos en Onda Cero
¿Consumir insectos permitirá acabar con el hambre en el mundo? La propuesta lanzada por la FAO ha generado debate y polémica. Lo hablamos hoy con Esther Vivas en La Rosa de los Vientos en Onda Cero.
Escuchar el audio de la entrevista aquí.
¿Comer insectos para acabar con el hambre?
Esther Vivas | Público
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO, ha publicado esta semana un informe que ha despertado cierto revuelo: Insectos comestibles. Perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y la alimentación, y donde recomienda el consumo de insectos para dar de comer a un número cada vez mayor de personas. Pero, ¿acabar con el hambre en el mundo pasa por empezar a consumir insectos o hacer accesible la comida a la gente? Yo me decanto por la segunda opción.
No tengo nada en contra el consumo de “bichos”, que en otras latitudes está plenamente extendido. Según la FAO, hoy en el planeta al menos dos mil millones de personas los ingieren regularmente: escarabajos, orugas, abejas, hormigas, saltamontes, langostas y un largo etcétera. Un total de 1.900 especies que se comen en países de África, Asia y, también, América Latina. Y, según dicho informe tienen un alto contenido en proteínas, materias grasas y minerales. Aquí, pero, la sola idea de llevarnos a la boca dichos insectos no nos produce sino asco.
Cocina ‘slow’ para llegar lejos
Esther Vivas | Público
Al defender otro modelo de agricultura y alimentación, pensamos siempre en el papel clave de quienes trabajan la tierra y de quienes consumimos, pero olvidamos que en esta cadena, cada día más larga, que va del campo al plato se encuentran, también, otros actores que juegan un rol importante a la hora de apostar por unas prácticas de producción, distribución y consumo más justas. Cocineras y cocineros al frente de fogones y restaurantes varios tienen mucho que decir sobre qué cocinan y qué comemos.
El movimiento Slow Food les ha puesto nombre: Slow Food Km0. Y bajo esta “etiqueta” se agrupan cocineras y cocineros comprometidos con una agricultura local, ecológica campesina y de temporada. Como ellos mismos afirman, apuestan por alimentos “buenos, limpios y justos”, o lo que es lo mismo comida de calidad, sin transgénicos y que defiende un mundo rural vivo. De este modo, en dichos restaurantes encontramos productos adquiridos a agricultores locales, con los que se establece una relación directa y de confianza, variedades antiguas y en riesgo de desaparición, alimentos elaborados a no más de 100km a la redonda, pescado de captura sostenible, etc.
Lo que nos tragamos
Productos de consumo ordinario como las patatas fritas, la bollería, los refrescos de cola o las salchichas de fráncfort contienen conservantes, colorantes y edulcorantes aprobados pero nada saludables. Detrás de algunos también se esconden la deforestación, el fraude o la superproducción. Leer las etiquetas ilumina.
«Se dice que somos lo que comemos y este es un modelo agrícola y alimentario adicto a los pesticidas y a los aditivos y esto tendrá consecuencias directas sobre nuestra salud», lamenta Esther Vivas, investigadora de políticas agricoalimentarias. «De hecho, en los últimos años se ha visto que el número de enfermedades relacionadas con el consumo de determinados productos ha ido en aumento», añade.
Tot seguit podeu llegir el reportatge complet.
“Qui més perd en el sistema alimentari són els pagesos i els consumidors”
Tertúlia a L’Hora L a la Cadena Ser Barcelona
Avui parlem amb Esther Vivas i Gustavo Duch de sobirania alimentària i de com els supermercats s’han convertit en l’últim graó d’un sistema alimentari controlat per les grans corporacions on els pagesos i els consumidors som els que en sortim més perjudicats.
Escoltar àudio de la tertúlia aquí.
Grupos de consumo: retomar el control sobre la alimentación
Esther Vivas | Ae Agricultura y Ganadería Ecológica
¿Qué comemos? ¿De dónde viene, cómo se ha elaborado y qué precio pagamos por aquello que compramos? Son preguntas que cada vez se formulan más consumidores. En un mundo globalizado, donde la distancia entre campesino y consumidor se ha alargado hasta tal punto en qué ambos prácticamente no tienen ninguna incidencia en la cadena agroalimentaria, saber qué nos llevamos a la boca importa de nuevo, y mucho.
Así lo ponen de manifiesto las experiencias de grupos y cooperativas de consumo agroecológico que en los últimos años han proliferado por doquier en todo el Estado español. Se trata de devolver la capacidad de decidir sobre la producción, la distribución y el consumo de alimentos a los principales actores que participan en dicho proceso, al campesinado y a los consumidores. Lo que en otras palabras se llama: la soberanía alimentaria. Que significa, como la misma palabra indica, ser soberano, tener la capacidad de decidir, en lo que respecta a nuestra alimentación (Desmarais, 2007).
Què hi ha darrera del nostre consum?
Xerrada sobre consum responsable i sobre l’origen dels aliments que mengem, amb el títol Què hi ha darrera del nostre consum?, a càrrec d’Esther Vivas, el passat 16 de març, en el marc de les Jornades d’Economia Solidària organitzades per la CUP Celrà.
Veure tot seguit la 2ª part, la 3ª part i la 4ª part de la intervenció.
¿Quién garantiza nuestra seguridad alimentaria?
Esther Vivas | Público
Nos dicen que nuestra alimentación nunca ha sido tan segura como ahora, que los alimentos no han pasado tantos controles como hasta el momento. Sin embargo, periódicamente, aparecen nuevos escándalos alimentarios, el último el de la carne de caballo. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de velar, teóricamente, para que aquello que comemos sea saludable. Pero, ¿quién hay detrás de esta agencia que tiene un papel clave en la autorización de miles de productos, como pesticidas, transgénicos y aditivos alimentarios, que acaban en nuestra mesa? Veámoslo.
La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria se presenta, como recoge en su página web, como “la piedra angular de la Unión Europea en la evaluación del riesgo sobre seguridad alimentaria”. La Agencia fue creada en 2002, después de una serie de escándalos, como el de las vacas locas, a finales de los años 90. Su objetivo: mejorar la seguridad alimentaria y restaurar y mantener la confianza en el suministro de alimentos. Según indica, su compromiso es el “de proporcionar asesoramiento científico independiente y objetivo”. ¿Seguro?
Penjats del mòbil
Esther Vivas | La Directa
Els telèfons mòbils s’han convertit en imprescindibles en la nostra vida quotidiana. Ara, podem dir, estem permanentment connectats, tant pel que té de bo com pel que té de dolent. El sistema ens ha creat una nova “necessitat artificial”, portant-nos a consumir quant més millor. Com a ionquis del consum, ens passem el dia penjats del mòbil, parlant, enviant-nos whatsapps, connectant-nos a internet… Les grans multinacionals del sector ens han convertit en “mobildependents”, assegurant-se, així, el negoci del futur, i deixant rere seu un rastre de misèria, explotació, precarietat i malalties.
Des de la primera peça, la telefonia mòbil ve tacada de sang. El coltan, un material indispensable per a fabricar els microxips que es troben en els nostres telèfons és font de guerres i destrucció. El cas de la República Democràtica del Congo, on hi ha algunes de les principals mines del món, n’és un clar exemple. Allà la indústria del coltan està íntimament lligada a la guerra perenne que colpeja al país i que ha permès finançar, amb el beneplàcit de les potències occidentals, els principals grups armats, a la vegada que imposa unes condicions laborals infrahumanes als seus treballadors.
“La nostra alimentació ve determinada pels interessos d’un grapat de multinacionals”
Lletra petita | TV3
Els productes frescos arriben al plat procedents de tot arreu havent fet milers de quilòmetres. Amb aquest tipus de dieta, es pot continuar alimentant aquest món sense menjar-nos-el literalment?. Lletra petita en parla en el seu segon programa.
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Veure el programa sencer aquí.
¿Sabemos qué comemos?
Esther Vivas | Público
Si antes nos vendían gato por liebre, hoy nos venden caballo por vaca. Saber qué comemos se ha convertido en algo cada día más difícil. El reciente escándalo alimentario tras detectarse carne de caballo donde debería haber carne de vaca lo pone claramente de manifiesto. Canelones La Cocinera, hamburguesas de Eroski, ravioli y tortellini de carne Buitoni, albóndigas de Ikea son algunos de los productos que han sido retirados del mercado. Está claro que no tenemos ni idea de qué nos llevamos a la boca.
Irlanda y Gran Bretaña fueron los primeros que detectaron, el pasado mes de enero, ADN de caballo en hamburguesas etiquetadas, teóricamente, como carne de vacuno. Supermercados como Tesco, Lidl y Aldi, e incluso el rey de la hamburguesa Burguer King, se vieron obligados a retirar estos productos de sus establecimientos. Mientras, aquí, el Gobierno negaba la existencia de caso alguno. Semanas más tarde, pero, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) encontraba carne de caballo en hamburguesas de Eroski y AhorraMas.
“Com pot ser tant menjar produït i tanta gent que passa gana”
Xerrada amb l’Assemblea de Polítiques i Sociologia i l’Assemblea d’Economia de la UAB
Esther Vivas, activista i investigadora en moviments socials i políques agrícoles i alimentàries, ens parla de sobirania alimentària: el dret dels pobles a determinar les polítiques agrícoles i alimentàries. La xerrada es va portar a terme en el marc de les jornades per preparar la vaga d’ensenyament del 28F i va ser organitzada per l’Assemblea de Polítiques i Sociologia i l’Assemblea d’ Economia de la UAB. Les alternatives existeixen.
“La pròpia lògica del sistema ens empeny cap a un consum irracional, superflu i no necessari”
Lletra petita | TV3
Està canviant el consum? Enmig d’una crisi econòmica duríssima, moltes veus plantegen el dilema de si podem seguir consumint tal com ho hem fet els darrers anys o estem obligats a decréixer. Com consumirem en el futur? Serà un consum més proper, de km 0, i sostenible? Tot seguit el primer capítol de la sèrie Lletra petita a TV3.
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Veure programa sencer aquí.
“No ens podem limitar a voler menjar bé i punt, cal un canvi de model agrícola i alimentari”
Entrevista a Vida Verda a Ràdio4 RNE
Avui Esther Vivas, investigadora en moviments socials i polítiques agrícoles, analitza la situació de consum actual i ofereix sortides al consum i rebuig compulsiu. Nuria Vidal de Llobatera és membre de SOS Empordanet, una plataforma que lluita per aturar la construcció d’una macro planta de tractament de residus a Forallac, el Baix Empordà. Neus Monllor és responsable de l’Espai Tomata a la Caseta de la Coma de Burg, al Pallars Sobirà, i és autora d’una tesi doctoral en la que descriu la realitat de la nova pagesia i el treball dels joves camperols emergents. Les escoltem.
Escoltar l’àudio aquí.
“Mobilitzar-se és el millor antídot contra aquesta societat adormida que alguns volen”
Entrevista a Un troç de vida a La Xarxa
Esther Vivas es una dona jove de 37 anys que des dels 20 va començar a implicar-se en els coneguts com a moviments socials, durant el 15M la vam veure a la Pl. Catalunya. És autora, entre d’altres llibres, de ‘Planeta indignado. Ocupando el futuro’.
Una entrevista personal, emesa en cinc fragments de dilluns a divendres de la setmana passada, a La Xarxa.
Entrevista 1er fragment aquí. Entrevista 2n fragment aquí.
Entrevista 3er fragment aquí. Entrevista 4rt fragment aquí.
Entrevista 5è fragment aquí.
Adictos a la comida basura
Esther Vivas | Público
¿Qué puede pasarte si durante un mes te alimentas a base de Big Macs, Cheese Burguers, batidos de fresa, Mc Nuggets…? El resultado: once kilos de más, hígado hinchado, dolores de cabeza, depresión y colesterol por las nubes. Lo cuenta en carne propia el director Morgan Spurlock en la película ‘Super Size Me’ (2004), que retrata las consecuencias de desayunar, almorzar y cenar diariamente en Mc Donald’s. Pero el problema del fast food no es sólo que nos enferma, sino que nos convierte en adictos a su comida.
“Lo importante no es que vengas, es que vuelvas” reza el último anuncio de Mc Donalds. Y nunca mejor dicho. La comida basura se convierte en imprescindible para aquellos que frecuentan sus establecimientos. Así lo constata la investigación llevada a cabo por The Scripps Research Institute en Estados Unidos, publicada en 2010 en la revista Nature Neuroscience. Sus conclusiones no dejan lugar a dudas: la ingesta de comida basura desarrolla los mismos mecanismos moleculares del cerebro que propician la adicción a las drogas, y en consecuencia su consumo es especialmente adictivo. Tal vez tendríamos que sugerir a las Autoridades Sanitarias que advirtieran a los consumidores que comer en Mc Donalds, Kentucky Fried Chicken, Pizza Hut, Burguer King, Dunkin’ Donuts… “puede perjudicar gravemente su salud”.
Cuando comprar barato sale caro
Esther Vivas | Público
Tres, dos, uno, cero. Las rebajas ya están aquí. Ofertas, descuentos, % de ahorro… ocupan escaparates de tiendas y centros comerciales. Es el momento de comprar y comprar barato. Pero, ¿es realmente tan barato aquello que compramos? ¿Qué se esconde detrás de prendas de vestir y aparatos electrónicos? ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con nuestra compra? A menudo lo que parece barato puede resultar muy caro.
Mango, Zara, H&M, Bershka, Pull&Bear, Stradivarius, Gap, Oysho… nos dicen ofrecer, y más en período de rebajas, precios bajos. Lo que no nos dicen, y se oculta tras una etiqueta made in China, Bangladesh, Marruecos…, es el cómo consiguen dichos precios. La deslocalización industrial es la respuesta: producir pagando el mínimo coste posible por la mano de obra y, consecuentemente, violando derechos humanos y laborales básicos. Así lo explican y documentan exhaustivamente varios informes de la campaña Ropa Limpia. Unas prácticas que, por cierto, no distan en nada de aquellas grandes marcas que venden productos un poco más caros o de gama alta. La lógica es la misma. Detrás del “glamour” o el “lujo” se esconde el sudor de los trabajadores mal pagados.
¿Alimentos para comer o tirar?
Esther Vivas | Público
Vivimos en el mundo de la abundancia. Hoy se produce más comida que en ningún otro período en la historia. La producción alimentaria se ha multiplicado por tres desde los años 60, mientras que la población mundial, desde entonces, tan sólo se ha duplicado. Hay comida de sobras. Pero 870 millones de personas en el planeta, según indica la FAO, pasan hambre y anualmente se desperdician en el mundo 1.300 millones de toneladas de comida, un tercio del total que se produce. Alimentos para comer o tirar, esa es la cuestión.
En el Estado español, según el Banco de los Alimentos, se tiran cada año 9 millones de toneladas de comida en buen estado. En Europa esta cifra asciende a 89 millones, según un estudio de la Comisión Europea: 179 kilos por habitante y año. Un número que sería incluso muy superior si dicho informe incluyera, también, los residuos de alimentos de origen agrícola generados en el proceso de producción o los descartes de pescado arrojados al mar. En definitiva, se calcula que en Europa, a lo largo de toda la cadena agroalimentaria, del campo al hogar, se pierde hasta el 50% de los alimentos sanos y comestibles.
Comprad, comprad, malditos
Esther Vivas | Público
Son fiestas navideñas, momento de juntarnos, comer, celebrar y, sobre todo, comprar. La Navidad es, también, la “fiesta” del consumo, ya que en ningún otro momento del año, para beneplácito de los mercaderes del capital, compramos tanto como ahora. Comprar para regalar, para vestir, para olvidar o, simplemente, comprar por comprar.
El sistema capitalista necesita de la sociedad de consumo para sobrevivir, que alguien compre masiva y compulsivamente aquello que se produce y, así, el círculo “virtuoso”, o “vicioso” según como se mire, del capital continúe en movimiento. ¿Qué lo que compres sea útil o necesario? Poco importa. La cuestión es gastar, cuanto más mejor, para que unos pocos ganen. Y, así, nos prometen que consumir nos va a hacer más felices, pero la felicidad nunca llega a golpe de talonario.



























