Una mirada poliédrica y feminista sobre la maternidad

Una reseña del libro ‘Mamá desobediente’

María Arranz | Freeda

El verano es el momento perfecto para ponernos al día con todos esos libros que no hemos podido leer durante el año. Iniciamos una serie de recomendaciones literarias para la temporada estival con Mamá desobediente de Esther Vivas, un libro que aporta una mirada poliédrica y feminista sobre la maternidad y que abre muchos y muy interesantes debates en torno a ella.

Mamá desobediente es el resultado de mi experiencia como madre, tanto en clave personal como intelectual, de las preguntas que me he hecho, las respuestas que he encontrado y las reflexiones a las que he llegado. Una obra que quiere abrir puertas, romper mitos y silencios. Espero que este libro pueda ser útil a muchas mujeres que son madres, a las que lo quieren ser, a las que no lo son y a todas aquellas y aquellos que acompañan en los procesos de crianza, porque la maternidad nos implica a todos.

El libro de esta periodista y socióloga catalana parte de una premisa: ser madre no es una tarea fácil. No lo es por la sociedad en la que vivimos, por todos los mitos que rodean a la maternidad, por las crecientes dificultades a las que se enfrentan las mujeres que quieren quedarse embarazadas, por la violencia obstétrica, por los exiguos permisos de maternidad y paternidad, por las dificultades para dar el pecho, por las discrepancias entre los diferentes modelos de crianza… En definitiva, por toda una serie de circunstancias que hacen de la maternidad un período lleno de conflictos, tanto internos como externos.

Por suerte, el libro de Esther Vivas es capaz de arrojar algo de luz en muchos de estos asuntos que, si bien no tienen una solución fácil o una respuesta clara, sí que piden a gritos estar más presentes en el debate público. Tenemos que hablar más sobre maternidad y, sobre todo, tenemos que hablar de forma más profunda y honesta, sin miedo a plantear las posibles contradicciones a las que nos enfrenta y a poner sobre la mesa las luces y las sombras de un período clave en la vida de muchas mujeres.

Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad se divide en tres partes. La primera está dedicada a lo que Vivas denomina “maternidades en disputa”, es decir, a todo aquello que define lo que significa ser madre: los mitos y los estereotipos que rodean a la maternidad, el papel de ésta en la configuración de la identidad femenina, los dilemas que plantea la infertilidad y el negocio surgido en torno a ella, los diferentes tipos de maternidades posibles, el tabú de la depresión posparto, el valor de los cuidados o la polémica cuestión del “instinto maternal”.

La figura de la madre no es resultado de nuestra capacidad biológica para gestar, parir y lactar, sino de una operación cultural y simbólica que construye la identidad femenina de una manera única y homogénea en torno al hecho de ser madre. Se trata de un ideal de maternidad en el que todos los posibles anhelos de la mujer se restringen a uno solo: tener criaturas.

La segunda parte se centra en el parto desde enfoques muy diversos: el miedo a parir, la amenaza del dolor, la hegemonía médica sobre este proceso fisiológico, la violencia obstétrica –a la que se refiere como “la última frontera de la violencia de género” por tratarse de una violación de los derechos reproductivos de las mujeres–, la reivindicación del parto respetado o la importancia histórica de la figura de las comadronas. En esta parte del libro, la autora relata además su parto en casa, acompañada por su pareja y su comadrona, y también la dura experiencia que supuso el aborto de su segundo bebé, al comunicarle los médicos que padecía una enfermedad genética incompatible con la vida.

Antes de quedarme embarazada, nunca me había planteado cómo daría a luz si se daba el caso. (…) Parece que el parto es un mero trámite. Antes y después del mismo, levantamos la voz para reivindicar nuestros derechos como mujeres, pero los ignoramos a la hora de dar a luz. No obstante, parir no es solo algo inevitable al estar embarazada, sino un momento decisivo en nuestra vidas y las de aquellos que van a nacer. De ahí que una vez que supe que iba a tener un hijo y que empecé a plantearme cómo quería parirlo, me sorprendió cuán olvidado tenemos este acontecimiento.

La tercera y última parte del libro gira en torno a la lactancia y los múltiples conflictos que existen en torno a ella: la opción de dar biberón en lugar de teta, las dificultades que pone la sociedad para que las madres que quieren amamantar lo hagan, las razones históricas, económicas e ideológicas que hay detrás de este boicot a la lactancia, el papel de los expertos y la industria alimentaria en la promoción de la leche de fórmula o la relación entre el sacaleches y las políticas de empleo que exigen que las mujeres lleguemos a todo.

Nuestra sociedad en realidad es enemiga de la lactancia materna y acumula, tras décadas de cultura del biberón, muchos prejuicios contra la teta, lo que menoscaba la confianza de las madres en su capacidad para lactar y debilita la fuerza del giro sociocultural prolactancia que hemos vivido desde los años noventa. Las mujeres que quieren dar de mamar enfrentan muchas dificultades.

Una de las aportaciones más interesantes de este libro es la reivindicación de la maternidad más allá de las idealizaciones y tópicos, destacando su valor social, político y económico, y reclamando que esta sea una responsabilidad, no sólo individual o de pareja, sino de la sociedad al completo. Porque la maternidad no es una experiencia vital ajena al mundo en el que se produce: la forma en que la vivimos está directamente relacionada con las condiciones materiales que nos rodean. Además de las reflexiones de la autora, el libro incluye también las de otras mujeres feministas que arrojaron luz sobre el espinoso asunto de la maternidad, desde Aleksándra Kolontái, Simone de Beauvoir o Mary Wollstonecraft a Silvia Federici o Adrienne Rich.

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