La maternidad según Esther Vivas

Una reseña del libro ‘Mamá desobediente’

Leticia Martin | La Agenda Buenos Aires

En Mamá desobediente, de Esther Vivas (Ediciones Godot, 2020) la autora catalana usa sus conocimientos sociológicos, su paso por el periodismo y su interés por la maternidad y el feminismo para sintetizar una cantidad de ideas ineludibles en una serie de ensayos prolijamente ordenados. El libro está dividido en tres partes que abordan las cuestiones de la previa a la maternidad (desde la incertidumbre laboral y la violencia obstétrica hasta los métodos de fertilización, licencias, permisos, destinos e imposibilidades) pasando por las configuraciones históricas, culturales y sociológicas que determinaron una subjetividad femenina —mientras se erigía el patriarcado a lo largo de los siglos— para terminar abordando todas aquellas instancias que rodean el parto, la lactancia, el posparto, el nacimiento y ciertas cuestiones a la hora de retomar una vida que exceda la faceta maternal.

“Este libro quiere contribuir a pensar la maternidad desde una perspectiva feminista, apelando a una maternidad desobediente a la establecida por el sistema”, escribe Esther Vivas en la contratapa del volumen. Lo interesante, me parece, es que Vivas no intenta bajar línea o contar sus experiencias en esta aventura de intentar una maternidad propia (y feminista), que ella inició en 2015 cuando fue madre, sino que muestra opciones diversas, abre escenarios que permiten plantear posibilidades y, lo más importante, sale de sí, recorre las distintas cuestiones de clases que acucian al género, y logra ubicarse más allá de los famosos “white women problems”, como suele decirse. Desde las cuestiones que pueden afectar a las mujeres de países nórdicos, donde la legislación y las economías acompañan ciertas libertades femeninas y espacios de poder conquistados, hasta los abusivos usos que puede implicar la subrogación de vientres de las mujeres de los países más pobres.

“Un mundo organizado en torno a los intereses empresariales es contrario a la vida misma”, profesa Vivas, que no deja de lado las cuestiones que el neoliberalismo volvió a poner en escena en buena parte del mundo. Si bien tenemos que ser profesionales inteligentes y exitosas, como espera el mercado, también tenemos que ser madres abnegadas, se dice por ahí. El trabajo de la autora no es oponer estos términos. Por el contrario —y por eso me apasiona leerla— deconstruye todos y cada uno de los mandatos y piensa al feminismo y la maternidad desde una perspectiva nueva, ecologista, que puede cuestionarlo todo, y que llega al punto de poner en cuestión, incluso, al propio feminismo cuando este se vuelve funcional a la explotación capitalista.

Esther Vivas, además de publicar libros —En pie contra la deuda externa (2008), ¿A dónde va el comercio justo? (2012), Supermercados, no gracias (2007) o El negocio de la comida (2014), entre otros— se ha especializado en el análisis político y el consumo crítico. A lo largo de la década del 2000 estuvo implicada en movimientos como el antiglobalización y el antiguerra, además de participar en distintas ediciones del Foro Social Mundial. Su activismo derivó en el análisis de movimientos sociales alternativos.

Este título que publica ediciones Godot es realmente una herramienta útil, porque sus ensayos permiten un acercamiento nuevo a la maternidad, corriéndola tanto del platonismo, como de la oposición obtusa (que también conlleva la imposibilidad de disfrutarla). “No se trata de idealizarla ni de esencializarla, sino de reconocer su contribución histórica, social, económica y política. Una vez las mujeres hemos acabado con la maternidad como destino, nos toca ahora poder elegir cómo queremos vivir esta experiencia”.

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