Pensar la maternidad en clave feminista

Una reseña del libro ‘Mamá desobediente’

Laura Verdile | La Primera Piedra

Hablar de maternidades requiere contemplar un panorama amplio, que excede nuestro presente y pasado inmediato, para poder entender cómo se formó la idea de ser madre. Con Mamá desobediente (Ediciones Godot, 2020), la española Esther Vivas explora este recorrido, al tiempo que permite reflexionar sobre la dimensión política del tema. ¿Qué es lo que se combate una vez derribada la idea de maternidad como destino?

¿Qué significa ser madre? ¿Cuántos modelos de maternidad podemos encontrar? ¿Hay realmente lugar para decidir cómo vivir esa experiencia? Mamá desobediente (Ediciones Godot, 2020), escrito por la socióloga española Esther Vivas, abre estos interrogantes a través de un minucioso trabajo de investigación. Intercalando relatos sobre sus vivencias propias, problematiza el concepto de la maternidad como un terreno de luchas, donde se juega el poder y el control social. Su búsqueda pasa por visibilizar el embarazo, parto, lactancia y crianza como dimensiones políticas que implican desnaturalizar los sentidos instaurados a lo largo de la historia.

La autora plantea así tres grandes ejes: “Maternidades en disputa”, “Mi parto es mío” y “La teta es la leche”, recorriendo en cada uno de ellos la huella histórica que hay detrás de los mandatos. De esta forma, aborda la idea de abnegación y sacrificio, las complejidades de llevar adelante una vida profesional junto a una crianza – que exige el abandono de la vida pública -, la violencia obstétrica, el aborto, la pérdida gestacional, la infertilidad y la lactancia. Como se destaca en varias oportunidades: no se trata de romantizar la maternidad, ni tampoco de rechazarla, sino de hacerla un asunto político, para elegir con libertad los modelos de crianza, ahora que, gracias a los feminismos, se ha generado una quiebre en esa idea de maternidad como destino.

Esto es lo que Vivas llama “proyecto emancipador”, entendiendo el vínculo entre madres y sus hijos e hijas como resultado de una articulación entre el cuerpo y la cultura. “El patriarcado ha secuestrado la maternidad”, sentencia la autora. “En cada tiempo y lugar son los hombres quienes deciden cómo ha de ser, cómo ha de actuar, qué debe hacer la madre”. Una construcción de la identidad que se ha afianzado a lo largo de siglos, donde el control – disputado por la Iglesia y el Estado, dependiendo del contexto histórico – significó también expropiar a las mujeres de los saberes médicos para terminar con su autonomía sexual y reproductiva. Parte de lo que dio origen a las cazas de brujas del Medioevo, tal como retoma Vivas de Silvina Federici.

A ese sistema en el que las mujeres y personas gestantes se encuentran subordinadas, la autora propone la desobediencia, la reivindicación y la reflexión de la crianza como responsabilidad colectiva. “La maternidad está bien vista y resulta aceptada siempre y cuando esté confinada al ámbito del hogar y a lo individual y no cuestione las dinámicas del trabajo productivo, el modelo socioeconómico ni el sistema patriarcal”, dice Vivas. Para ella, confrontar esta idea y desafiar las normas sociales es parte de un camino a recorrer por los feminismos, contemplando una maternidad popular, trabajadora, con políticas públicas y un régimen de cuidados que resulten en un mecanismo alternativo de reproducción social.

Mamá desobediente viene a enriquecer la bibliografía a la hora de pensar las maternidades desde una perspectiva feminista, no solo para romper los estereotipos, sino para repensar las alternativas al modelo impuesto, al sentido que se les otorga. Esther Vivas lleva adelante un ensayo profundo, que tiene el mérito de recorrer pasado y presente, a través de referencias históricas, pero también echando luz a situaciones cotidianas, para dejar en claro la dimensión política y social de un tema que requiere de una reflexión y una salida colectivas.

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