Reivindicar la maternidad desde el feminismo

Martha Mejía | Vértigo

Esther Vivas, feminista, periodista y escritora española, autora del libro Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad, platica en entrevista sobre la relación entre maternidad y feminismo como camino hacia la reivindicación y emancipación de las mujeres.

—¿Qué es la maternidad?

—La maternidad implica un antes y un después: una vez que te conviertes en madre tu cuerpo y la relación con él cambia. También la relación con tu pareja, con tu entorno social y con el mercado laboral. Y nadie te explica todo esto. Por ello es importante hablar de la maternidad real, para que seamos conscientes de que ser madre no es fácil y que esta sociedad además dificulta esta experiencia al violentar a menudo el parto con licencias de maternidad incompatibles con el posparto y al dificultar la lactancia materna.

Añade que “la maternidad no solo ha sido invisibilizada y poco valorada: se cree que es una tarea exclusivamente femenina y no colectiva; además viene atravesada por desigualdades de clase social, económica y de raza. De ahí que se necesite esa mirada interseccional que entienda que esta experiencia es tan diversa como las mujeres existen. En este sentido lo que debemos hacer es cambiar a esta sociedad para que ponga en el centro a las necesidades humanas, porque dar la espalda a la maternidad, a la crianza y a la infancia es dar la espalda al futuro mismo.

—¿Qué es una maternidad feminista?

—Nuestra experiencia materna viene condicionada por este sistema machista, neoliberal, capitalista, mercantil y productivista; y esto hace, por ejemplo, que en relación al parto hoy se imponga una lógica productivista y se generalicen las cesáreas que responden a intereses económicos de un sistema sanitario. Lo mismo sucede con la lactancia materna que no encaja con los ritmos laborales o sociales y empuja a las mujeres a dar el biberón porque esto le da ganancias a las empresas de la industria agroalimentaria. En este contexto una maternidad feminista es aquella que se rebela contra la maternidad idealizada, contra los estereotipos de la “supermujer” (la mamá con un cuerpo perfecto que nunca se equivoca) o de la “madre abnegada”, y reivindica la experiencia materna real con todas sus luces y sombras. La maternidad feminista es la que empodera para poder decidir sobre esta experiencia, sobre el parto y la lactancia.

Experiencias

—¿Cómo surge Mamá desobediente?

—Surgió desde mi propia experiencia. Una vez que quede embarazada tomé conciencia de cómo la maternidad real es invisible no solo en la sociedad sino dentro de sus movimientos sociales, como el feminismo. Yo misma me sentí huérfana como feminista una vez que me convertí en madre. En este sentido el libro permite a muchas mujeres feministas reconciliarse con la maternidad. Por ello, creo que es muy importante que desde el feminismo se discuta la relación entre la maternidad y el patriarcado; es decir, oponernos al mandato de la maternidad patriarcal no debería implicar negarnos a vivir esta experiencia.

Vivas puntualiza: “Creo que la maternidad es un debate y una cuestión en disputa con el patriarcado. El feminismo se debe reapropiar de esta experiencia desde esta clave de derechos de libre elección para que las mujeres podamos elegir entre vivirla o no tenerla. El libro también rompe una serie de tabúes alrededor de la maternidad, como la violencia obstétrica, la depresión posparto, los problemas de infertilidad, el dolor gestacional… Muchas mujeres que han transitado por esta experiencia al leer el libro se sienten más acompañadas y menos solas en este proceso.

—¿Qué es maternizar a la paternidad, concepto que manejas en tu libro?

—Se refiere a que “maternar”, cuidar y criar es también una tarea que le incumbe a la sociedad en general. Es decir, se debe cuidar de la salud física y mental de las niñas y niños que van a ser los adultos del mañana y esto nos implica a todos, pero en particular a los padres: implica paternidades mucho más extensas. “Maternar” es un derecho y una obligación que ellos deben ejercer al mismo tiempo: los padres deben implicarse 100% y no solo participar en la crianza de sus hijos.

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