Derechos y cuidado para «mamás desobedientes»

Luciana Arias | A24

Sentirse culpable ante lo que no se pudo hacer como se planeó, no responder al dedillo a las exigencias y lo que se espera de ellas que, además, nunca parece suficiente. Las vivencias de la maternidad no responden a las fotos de risas entre mamá e hijos que abundan en las redes sociales o la publicidad.

El feminismo tiene varias formas de acercarse a la maternidad. En este día de la madre, A24.com conversó con Esther Vivas periodista, socióloga y autora de «Mamá desobediente: una mirada feminista a la maternidad», donde invita a repensar esta vivencia con otra perspectiva. Desde su casa de Cataluña habló sobre el maternar hoy y los deseos de futuro.

Ser mamá desde el feminismo

¿Qué puede aportar el feminismo a la vivencia de la maternidad?

Es imprescindible que el feminismo incorpore a su agenda la defensa de los derechos de las madres. Históricamente el feminismo y la maternidad tuvieron una relación compleja: la maternidad fue usada por el patriarcado como un instrumento de control del cuerpo de las mujeres. Contra esto se rebelaron las feministas de los ’60 y ’70. Pero en esto se cayó en un discurso anti maternal y anti reproductivo.

Hoy hay una nueva generación de mujeres, que somos madres y feministas y que, tras la lucha de nuestras antecesoras, pudimos elegir si ser madres o no. También saber sobre los derechos que tenemos las madres. Es el feminismo quien debe actuar para que las discriminaciones y violencias que vivimos las madres acaben de una vez por todas.

En tu libro abordás la temática de los derechos de las personas que cuidan. ¿Cómo sería viable esa búsqueda hacia maternidades más libres? ¿Hay responsabilidades compartidas?

A menudo cuando muchas madres se quejan no lo hacen por la experiencia materna en sí, sino de las condiciones en las que maternamos. Es porque vivimos en un sistema hostil a todo lo que significa la vulnerabilidad y la dependencia humanas. El problema en esta sociedad son las condiciones adversas en las que tenemos que maternar. Es un sistema que te discrimina por el hecho de ser mamá, donde se te juzga constantemente por tener hijos.

Para que otra maternidad sea posible es imprescindible otra sociedad. Que abrace, acoja la maternidad y la infancia. Por eso para alcanzar una maternidad libre, deseada, gozosa necesitamos que se creen los mecanismos para que esta experiencia sea satisfactoria. Las responsabilidades son compartidas: debe ser una responsabilidad colectiva, política. Porque hablamos de cuidar, de acompañar, de la salud física y mental de niños y niñas que van a ser los adultos de mañana. Y esto debería implicarnos a todos.

Para no sentirse sola

¿Por qué las vivencias del maternar muchas veces se transitan con sensación de soledad? ¿Ayudan las tribus de madres?

Las madres criamos en una sociedad muy individualista. Esto dificulta más la experiencia porque es difícil crear lazos de apoyo mutuo, de cooperación. Por eso poder formar parte de «tribus» -que son círculos de madres, espacios de confianza entre mujeres con hijos- es muy importante. Allí podremos compartir no solo las luces sino, en particular, las sombras de la maternidad. No sentirnos tan solas, tener el apoyo de otras mujeres.

¿Qué sucede hoy con las experiencias como el embarazo, el parto, la lactancia o la crianza?

Son experiencias a las que, socialmente, se les da muy poco valor. Son invisibilizadas, se consideran una tarea a cargo exclusivamente de las madres o las mujeres. Hay una parte biológica que depende de nosotras: podemos gestar, parir y amamantar si lo deseamos. Pero la crianza debe considerarse una tarea colectiva: también del papá y de la sociedad que lo debe facilitar.

Es una tarea esencial para la reproducción humana y deberíamos colocar en el centro por lo que significan el maternar, el cuidar, la dependencia y la vulnerabilidad. Las madres tenemos derecho a un parto respetado, una lactancia satisfactoria, licencias de maternidad más amplias, a no ser discriminadas en el empleo.

¿Cuál es la mejor madre?

De la “mala madre” a la “madre perfecta” y el “me siento culpable”, ¿Qué frases repetidas y enquistadas habría que repensar?

En esta sociedad siempre se te va a criticar por el solo hecho de ser madre, hagas lo que hagas. Si das el pecho, te van a criticar, si das el biberón, también. Si colechás con tu bebé -si duermes con él en tu cama- te van a criticar. Pero si lo dejas en su cunita, igualmente. Si dejas en bebé en casa, vas a recibir críticas, si lo llevas a un jardín, igual.

Las mamás siempre estamos en el punto de mira porque es una sociedad machista y patriarcal. Sistemáticamente infantiliza a la mujer madre. Ser consientes de eso ayuda a entender que, como mamás, somos sujetos políticos, de derecho. Las madres somos mujeres y por eso es el feminismo quien debe defenderlos, lo mismo que los derechos de bebés y criaturas. Si no ¿quién lo va a hacer?

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