La maternidad en el siglo XXI no tiene un único camino

Begoña Alonso | Elle

No hay un solo tipo de maternidad en nuestros tiempos: una madre hetero, otra soltera, una mujer que fue madre después de un cáncer y una no madre nos cuentan sus experiencias, vivencias, sensaciones y dificultades en el proceso de acompañamiento de sus hijos.

Esther Vivas, la madre… ¿normativa?

Esther Vivas es cualquier cosa menos una madre conservadora, a la antigua usanza. Sí, su pareja es cisgénero, hombre, y tienen un niño de seis años fruto de una fecundación in vitro. Pero Vivas es, sobre todo, una madre que quiere cambiar el mundo y lo hace desde la publicación de un ensayo feminista muy recomendable, ‘Mamá desobediente’ (Capitán Swing), un libro que te hará sin duda replantearte la maternidad.

Un libro que surgió de su propia experiencia porque, cuando ella fue madre, lo que más le sorprendió fue la falta de sororidad y cómo, «a pesar de ser una experiencia central para las mujeres, la maternidad es invisible en el seno del movimiento feminista, que tampoco se levanta ante la violencia obstétrica. La indignación ante esta situación me llevó a escribir mi libro», explica.

Desde ese punto de vista luchador y feminista, Vivas tiene claro cuáles son los asuntos pendientes de la sociedad española frente a las madres. «Lo primero, entender que una madre es un sujeto con capacidad de decisión; hay que poner en cuestión este discurso donde parece que todo el mundo sabe más de tu embarazo, de tu parto y de tu hijo que tú; segundo, cambiar la mirada en relación al parto, que es un proceso fisiológico normal que debería ser mucho más respetado y tercero, romper con los tabús que rodean a la maternidad: la depresión posparto, el duelo de las mujeres que pierden a sus bebés estando embarazadas, la infertilidad, que es un problema con causas medioambientales y socioeconómicas por las que posponemos la maternidad hasta unas edades en las que ya no podemos quedarnos embarazadas. Y esto no es culpa nuestra, sino de un sistema que precariza nuestras vidas y nuestros empleos.

«Se debe cuestionar el discurso de que todos saben más de tu embarazo, tu parto y tu hijo que tú»

Vivas, que reconoce que poder dar a luz en casa con una comadrona ha sido uno de los aspectos más satisfactorios de la maternidad, explica que, para ella, la maternidad es «tener a cargo a una persona a quien se la debe acompañar con amor, respeto y libertad atendiendo y teniendo en cuenta sus necesidades específicas que van cambiando con la edad», aunque recuerda la necesidad de darle a la mujer el valor social y económico por maternar que tradicionalmente se le ha negado.

Cuando le preguntamos a Esther qué es lo más difícil de la maternidad, lo tiene claro: «En general, gestionar la culpa. Se establece un ideal de buena madre que es inaudible, indeseable, tóxico y que genera mucho malestar. En particular, poder conciliar vida personal y laboral con la crianza porque por un lado el mercado de trabajo no está pensado para criar y cuidar».

Leer el reportaje completo, aquí.

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