Despojarse de la idea de ser madres perfectas

Shakira Vargas | El Nuevo Día

¿Será posible vivir una maternidad libre de culpas? Para esto, la autora española Esther Vivas hace un llamado a la desobediencia, ese acto de no regirte por las reglas ni por las imposiciones sociales de lo establecido, en este caso, de una sociedad patriarcal que ha querido dictar cómo se debe llevar la maternidad.

Desde una mirada feminista, esta periodista y socióloga invita a reapropiarnos de nuestra maternidad en su libro “Mamá desobediente”, que partió de su propia experiencia para plasmar una serie de reflexiones en claves periodísticas y sociológicas, en las que también recoge el testimonio de muchas mujeres sobre la maternidad.

“Creo que es importante sacar la maternidad real del armario y acabar con una serie de silencios que rodean la experiencia materna”, señaló la autora en entrevista con El Nuevo Día desde Barcelona. En la publicación, Vivas relata sus problemas de infertilidad -que implicaron que tardara cinco años en tener ese hijo que tanto deseaba-, los tratamientos de reproducción asistida a los que tuvo que someterse y cómo a los tres meses de un embarazo perdió a su hija, y el dolor que implicó esa pérdida gestacional. Además, la autora habla sobre la depresión posparto que padecen muchas mujeres y la violencia obstétrica, entre tantos otros temas que abrazan la maternidad y que muchas veces son invisibilizados.

“A menudo, la experiencia real de las mujeres no se nombra y hace que vivamos esta experiencia con mucho más dolor, sufrimiento y soledad. Muchas mamás transitan esta experiencia, y hay que dar visibilidad a todos estos temas para que dejen de ser tabús y silenciados”, añadió.

Cuando se habla de maternidad y feminismo, aunque puede parecer que son dos temas que tienen pocos puntos en común, Vivas explica que en realidad están íntimamente unidos. Esto, según explica, se debe a que la maternidad afecta a millones de mujeres. Es desde ese punto de vista, que señala que la maternidad debe ser una cuestión feminista.

“A menudo, la experiencia materna viene atravesada por desigualdades, discriminaciones y violencia. Lo vemos, por ejemplo, con la violencia que se da en la atención sanitaria en el parto, lo que se conoce como violencia obstétrica, partos traumáticos, en los que las mujeres no podemos decidir. Vemos estas discriminaciones y desigualdades hacia la madre con unas licencias de maternidades que son muy cortas, que son prácticamente incompatibles con la crianza y el posparto. Lo vemos con la discriminación que sufren en el empleo o las dificultades que tenemos para poder amamantar de una manera satisfactoria, gozosa y feliz porque el entorno no acompaña”, explicó.

Por tal razón, Vivas añade que el feminismo tiene que defender estos derechos de las madres, para que la experiencia materna sea una libre de violencia y abuso, al tiempo que asegura que la maternidad es una responsabilidad colectiva, no solo de la mujer madre, sino del padre, si es que lo hay, y de la sociedad en general. Esto, al tratarse de cuidar la salud física y mental de niños y niñas que van a ser los adultos en el día de mañana.

“El gran problema es que históricamente el patriarcado ha secuestrado la maternidad, nos la ha impuesto como destino. Como mujeres, tenemos que rebelarnos contra el mandato de ser madres. La maternidad debe ser libre y deseada, pero rebelarse contra el mandato de la maternidad, de que debe ser una abnegada y sacrificada”, manifestó a la vez que aclaró que esto no implica dar la espalda a la experiencia materna y a los derechos de las madres.

Gracias a los movimientos y a las protestas de las feministas de los años 60 y 70, Vivas entiende que en cierto modo finalmente se cuestionó ese mandato de la maternidad, lo que da la oportunidad a que nuevas generaciones hoy puedan decidir con mayor apertura si quieren o no ser madres.

La idea de una maternidad patriarcal, según plantea la autora, es que las madres tienen que ser sacrificadas, a la vez que son una “super woman” con un cuerpo perfecto, siempre disponible para el empleo.

“Hay que rechazar todo esto, y cuestionarlo no implica negar la experiencia materno real cuando es libremente elegida y los derechos de las madres, que a menudo son violentados. Hay una nueva generación de mujeres que reivindica poco a poco estos derechos”, expresó.

Seguir leyendo la entrevista, aquí.

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